Exageración o mentira

Exageración o mentira

Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes? se preguntaba con sorna Enrique Jardiel Poncela al hilo de la inverosímil historia de Santa Úrsula y sus compañeras de fatiga y martirio. Las cifras nunca son del todo inocentes. Estos días tenemos un ejemplo del muy extendido arte de la exageración que cuando se descubre su mecanismo de impostura genera problemas. O bochorno. Lo protagoniza la dirección del Partido Popular, aún no repuesta de la orfandad en la que les ha dejado la marcha de Mariano Rajoy. Siempre alardearon de ser el primer partido de España en número de militantes. Incluso de Europa. Pero hoy ése dato está en entredicho.
Jardiel, si viviera, se preguntaría si ¿hubo alguna vez 869.535 afiliados al PP? Cifra oficial proclamada por el partido. Hoy sabemos que no debían ser tantos. Y lo sabemos a juzgar por el escaso entusiasmo que han despertado las elecciones primarias y el bajo número de inscritos (66.384), trámite que da derecho a votar y elegir entre los candidatos que se presentan para dirigir el partido. No deben ser tantos o la exageración a la hora de proclamar que disponían de tan elevado número de militantes formaba parte del discurso de la propaganda. Exageración o mentira.
Preguntada Soraya Sáenz de Santamaría por tan singular descuadre entre la abultada militancia y el escuálido número de votantes ha dicho que no era a ella a quien correspondía responder porque han sido otros quienes se habían ocupado de la vida orgánica y administrativa del partido. El dardo va dirigido a dos de sus competidores: Dolores de Cospedal y Pablo Casado. De sus palabras se puede inferir que nos habían ocultado, exagerado o mentido acerca de la cifra real de militantes del partido. Este hecho tiene cierta relevancia. Quiere decir que el Partido Popular (puede que esté ocurriendo algo similar en otras formaciones políticas), presume de una fortaleza que no es tal. En el caso del PP la cifra ahora conocida de quienes se han inscrito para votar en las primarias es muy similar a la de los candidatos que se presentaron en las últimas elecciones municipales: 67.515. Es un dato que ilustra la realidad oculta de la política y de quienes han hecho de ella una profesión. ¿Qué quiere decir esto? Pues que si no tienen otro oficio y viven de la política tratarán de estar muy atentos a la dirección del viento para acertar a la hora de apostar por el ganador porque de otra manera en las próximas elecciones se caerán de las listas, se les acabará el chollo y tendrán que buscarse otra forma de ganarse la vida.