El reto de Arrimadas

El reto de Arrimadas

Es sabido que desde la dirección nacional de Ciudadanos descartan iniciar conversaciones buscando alianzas para formar gobierno en Cataluña. Tengo para mí que es un error. Inés Arrimadas, flamante vencedora de los comicios del 21 D, debería intentarlo. Aunque el número de diputados de los partidos constitucionalistas no alcance la mayoría parlamentaria necesaria.
En la mejor tradición de las democracias consolidadas, al abrir una ronda de conversaciones, en este caso con el PSC (Miquel Iceta) y con el PP (García Albiol) permitiría visualizar esa primacía del ganador intentando formar gobierno. Ya sabemos que ni siquiera con el apoyo de CatComú-Podem (Xavier Domènech) saldrían las cuentas, ni cabe esperar una abstención de la CUP que mandaría a los separatistas a la oposición, iniciando así una vía de normalización de la vida política catalana.
Pero la ronda de conversaciones entre los partidos colocaría a Inés Arrimadas en el centro del escenario político desplazando siquiera durante unos días al prófugo Carles Puigdemont y al preso Oriol Junqueras.
Ni qué decir tiene que vista la aritmética parlamentaria la tarea se presenta poco menos que como una misión imposible. Pero la política también tiene una componente pedagógica. Y es sabido es que las primeras batallas que se pierden son aquellas que no se dan. Está, además, tendría otra virtud: obligaría a cada uno de los líderes de los partidos a retratarse. Empezando por Pablo Iglesias.
CatComú-Podem vienen de un fracaso en función de las expectativas que les otorgaban las encuestas y lo que hagan o dejen de hacer en Barcelona le acabará pasando factura a Podemos en el resto de España. Si apoyan a los independentistas, a Pablo Iglesias se le complicará el discurso de la unidad de España que dice defender.
Ya digo, Arrimadas debería atreverse y dar el paso. La audacia es apellido de la juventud.