El PSOE se estanca

El PSOE se estanca

Si damos crédito a las últimas encuestas del CIS el PSOE no progresa adecuadamente hacia su objetivo declarado de desalojar del poder al Partido Popular. No está aprovechando el deterioro del partido cuyo líder, Mariano Rajoy, es según esos mismos estudios demoscópicos el peor valorado entre los dirigentes políticos del país, pese a lo cual, el PP sigue siendo el partido más votado.
Claro que Pedro Sánchez, líder de los socialistas, tampoco goza de gran aceptación entre la ciudadanía. Es probable que los analistas sobrevaloraran el arrastre político de quien por otra parte tuvo el mérito de enfrentarse (y ganar) en unas elecciones primarias teniendo en contra al aparato del partido y a los principales barones territoriales.
La levedad del liderazgo de Sánchez podría ser uno de los factores que explican la falta de expectativas electorales que las encuestas describen en el caso del PSOE. Pero no es el único elemento que arroja luz sobre ése atasco. Hace unos días, Felipe González decía tener un sentimiento de orfandad en relación con un proyecto político de país que según su decir no responde al desafío de la desigualdad que apareja la globalización y la lucha entre el nacionalismo aislacionista y la inserción en una economía global. No hace falta traducir las palabras de quien todavía hoy para muchos ciudadanos sigue siendo el mejor referente del socialismo español. La orfandad que dice sentir Felipe respecto de un proyecto político de país capaz de identificar los problemas reales de España para explicarlos y -como dice-, "para ir a por ellos", también podría referirse a la falta de pulso político de otros partidos del arco parlamentario actual, pero es del PSOE de quien estamos hablando.
Un PSOE que a resultas de la moda tuitera que nos arrastra parece haber reducido sus propuestas políticas a poco más que un eslogan sobre las cuestiones que deciden determinados medios de comunicación. Como partido parece haber renunciado a orientar el debate social. Más allá de proclamar lo evidente -que es al Gobierno a quien corresponde tomar decisiones sobre el futuro de Cataluña hoy bajo el mandato del Artículo 155-, ¿sabe alguien en qué consiste la propuesta del PSOE para reconducir la crisis política catalana más allá de proponer una reforma genérica de la Constitución? No. No se sabe porque ente otras cosas, no ofrece una propuesta seria. Pedro Sánchez se siente en deuda con Miquel Iceta por su apoyo en las primarias y no se atreve a discrepar de la estrategia cripto nacionalista del PSC. La relación ancilar del PSOE respecto del PSC es otro de los factores que explican el porqué del estancamiento del partido en las encuestas y no aprovecha el declive del PP para crecer.