El peor escenario

El peor escenario

Cuando esto escribo nadie apuesta porque Carles Puigdemont conteste al requerimiento del Gobierno de España diciendo que no ha proclamado la independencia de Cataluña. Nadie, ya digo, espera que dé marcha atrás en la agenda ideada para proclamar la República catalana. Nadie lo espera y, sin embargo, dada la situación, sería la única decisión sensata.
Sensata porque en buena medida frenaría la maquinaria activada para llegar a la confrontación entre dos poderes de muy desigual magnitud y legitimidad. El Gobierno de España que actúa amparado en el Estado de Derecho y el "Govern" que al incumplir la ley comparece huérfano de cualquier potestad legal visto que la eventual proclamación de la República se apoya en las leyes aprobadas en el "Parlament" los días 6 y 7 de septiembre. Leyes que han sido anuladas por el Tribunal Constitucional.
Así las cosas, en esa confrontación a la que estamos abocados, a Puigdemont todavía le queda echar mano de la calle. Acudir a la movilización callejera de los partidarios de la independencia. Masa fácil de manejar máxime cuando está muy agitada por el encarcelamiento reciente de sus líderes, los ya famosos "Jordis". La Historia nos recuerda que de las confrontaciones de esta naturaleza lo único que se puede anticipar es cuando empiezan. Nunca cómo terminan. De ahí el peligro. Creo que en esta encrucijada hay pescadores de río revuelto y actores desleales. Más de uno está jugando de manera irresponsable al "cuanto peor, mejor". Y no sólo en Barcelona.
Dicho lo cual, no habría que excluir otro posible escenario. Puede que en su huida hacia adelante Puigdemont, proclamada la independencia, intente buscar una salida convocando elecciones. Bautizadas como "constituyentes" a la manera como identificaron de "plebiscitarias" las celebradas hace tres años. Puede hacerlo y podría suceder que, al tiempo, el Gobierno de España estuviera interviniendo la Comunidad Autónoma en legítima aplicación del artículo 155 de la Constitución.
Si así fuera estaríamos ante el peor de los escenarios posibles. No por inédito y surrealista. No. Sería grave porque conduciría al caos y abriría las puertas a la violencia.