El botín de la Televisión

El botín de la Televisión

Los tiempos cambian pero la virtud no avanza.El maestro Indro Montanelli ya nos había alertado de que la televisión y los demás medios públicos de comunicación eran el botín del partido que gana las elecciones. O para el caso del que llega al poder mediante una moción de censura y tiene que devolver el favor a sus compañeros de viaje entregándoles el control de la televisión pública. Es el caso y el momento en el que estamos en España. Sabemos por Pablo Iglesias que Podemos había pactado con Pedro Sánchez la prerrogativa de nombrar al presidente de RTVE. Así nos enteramos de quien era el designado y supimos de su parvo perfil profesional.
Es muy significativo que Iglesias haya reclamado el control de la televisión como un primer pago por el apoyo a la moción de censura que expulsó a Mariano Rajoy del Gobierno y le entregó a Sánchez las llaves de La Moncloa. Significativo en orden a desvelar la importancia que para el líder de la coalición morada tiene el control de la información. El siglo XX estuvo atravesado por movimientos políticos en los que la propaganda jugó un papel importante en sus proyectos para hacerse con el poder. En definitiva, la información es poder.
El caso más próximo -todavía vivo, y cada día más polémico, por cierto- es el de TV3. Desde que inició sus emisiones bajo la tutela del gobierno de la "Generalitat" en los años ochenta fue la punta de lanza del plan de ingeniería política y social concebido por Jordi Pujol para instalar las ideas, filias y fobias del catalanismo en ruta hacia el ideal independentista. El resultado del experimento es conocido y llega hasta nuestros días. El presidente Sánchez quizá no calculó el rechazo que iba a provocar la entrega de la dirección de la televisión pública a Podemos. Rechazo en la comunidad política y rechazo también entre los propios trabajadores de RTVE. En un comunicado lo dejan bien claro: han luchado para defender la independencia, el pluralismo y la profesionalidad de los Informativos. No para cambiar de dueño. No quieren ser el botín de nadie. Están razonablemente hartos. Quieren que se aplique el Estatuto de RTVE. Lo podían haber dicho más alto, pero no más claro.