Pegar... una vez al año

Pegar... una vez al año

Cuando leí la noticia pensé que era solo una broma de mal gusto, de esas que se convierten en vitales en las redes y son totalmente falsas. Pero resulta que es cierto, que en Rusia se están haciendo los trámites parlamentarios necesarios para despenalizar los malos tratos y se avala que pegar a una mujer una vez al año no debe tener consecuencias.
La propuesta -tal como se ha recogido en los periódicos- es ni más ni menos para que la violencia de género deje de juzgarse por el código penal y se considere sólo un "delito civil", que se pagaría con una multa de 500 euros, un arresto de 10 o 15 días o hasta 120 horas de trabajo social. De esta forma, los maridos que peguen a sus mujeres sólo irán a prisión si lo hacen "más de una vez al año".
También recibirán penas mayores si se considera que la agresión física en el seno de la familia ha sido un acto de "vandalismo".
Si la medida es un retroceso sin paliativos en un asunto tan delicado como la violencia machista, lo más sorprendente de todo es que detrás de ella está precisamente una mujer, una conocida diputada, Elena Mizulina, que puso la ley encima de la mesa porque considera que no debe haber "personas encarceladas durante dos años y etiquetadas como criminales simplemente por dar una torta". Según su análisis kafquiano y retrógrado que un hombre vaya a la cárcel por haber agredido a su esposa durante una discusión es algo que "va contra la familia.
Siempre he pensado que una de las dificultades para combatir la violencia machista está en que el machismo no es sólo cosa de hombres, que está tan impregnado en la sociedad que hay todavía muchas mujeres machistas, para quiénes su conciencia de género significa defender que sigamos siendo seres inferiores y por lo tanto ven normal que seamos maltratadas y abusadas.
El caso de la diputada rusa es uno más de muchos solo que ella desde su puesto de responsabilidad es presidenta del Comité sobre Familia, Mujer y Asuntos infantiles e impulsora de la normativa que penaliza la "propaganda gay" puede conseguir que las cosas vayan cada vez peor. De entrada la primera votación de esa ley consiguió una mayoría aplastante: 368 votos a favor, un voto en contra y una abstención y aunque ahora debe someterse el texto a una segunda votación, de aprobarse, lo cual es muy posible, en ese país el derecho a pegar dentro de la familia: a la mujer, al marido y también a los hijos estará recogido en una ley ¡toma ya!.
Si a eso añadimos que Rusia es un país con un grave problema de violencia doméstica: el 40% de los crímenes violentos se producen dentro de la familia, la nueva ley es un arma letal para este asunto tan grave. Y para añadir más ingredientes a este cóctel explosivo, al parecer la Iglesia ortodoxa rusa, cada día con más influencia, apoya esta iniciativa y cree que es disculpable "el castigo corporal" si es "razonable y se hace con amor" porque "es un derecho esencial dado por Dios a los padres". No es nada nuevo pero sí muy inquietante que la iglesia, en este caso la ortodoxa, confunda el amor con los malos tratos. Si amas a alguien no le haces daño y todavía es menos tolerable meter a Dios en esto que refleja lo peor de la condición humana.
El caso es que como, casi todo lo malo, suele ser exportable, hay que estar alerta para que este tipo de leyes no sean, ni siquiera, tomadas en consideración en otros países porque, desgraciadamente corren malos tiempos. Estamos atrapados en una especie de involución ideológica, política, moral, religiosa y cultural de la que no puede salir nada bueno. Ni las mujeres ni nadie podemos bajar la guardia.