Nunca pasa nada

Hace unos días la noticia era que Barak Obama y Johhn Kerry habían manifestado su rechazo a la idea de que se produzca una secesión en España. Es verdad que lo hicieron de forma implícita pero inequívoca. Primero Obama, que recibió en el despacho oval al rey Felipe VI, dijo que en materia de política exterior está profundamente comprometido para mantener una relación con una España fuerte y unida -¿unificada?-. Después era el secretario de estado John Kerry quien insistió en una España fuerte y unida, tras mantener un encuentro con el ministro Margallo.
Ambas declaraciones provocaron el consiguiente "revuelo político" que se ha disuelto como un azucarillo en el agua, dentro de la vorágine de la campaña electoral. Ya sabemos que no es lo mismo que el mismísimo Barak Obama se refiera al tema de Cataluña, que lo haga cualquier otro representante de la política internacional, pero para Artur Más cualquier advertencia cae en saco roto, porque sabe que el camino que ha emprendido, además de que no llegara a ninguna parte, será el final de su huida hacia adelante. En la hipótesis de que el 27-S ganara los suyos, no le dejarán que sea investido president, como no le han dejado que encabece la lista electoral de juntos por el sí, o como un día sí y otro también sus compañeros de viaje, los "romevas" de turno se niegan a aclarar si en un escenario de victoria, el próximo presidente de la a Generalitat será el mismo que lo ha sido en los últimos años.
El "nunca pasa nada" lo ha interiorizado tanto el señor Mas que le da igual "fumarse un puro" con lo que diga Obama que con lo que le digan los tribunales y por eso no deja de ser curioso que en este país haya que hacer una ley para obligar a algunos a que cumpla la ley. El último capítulo de tal desatino tiene que ver con la mal llamada Hacienda catalana. De hecho la suspensión cautelar de la ley catalana de hacienda, acordada por el Tribunal Constitucional, no ha movido un milímetro, ni medio la posición del Gobierno de la Generalitat que mantiene los planes para convocar el próximo octubre 60 nuevas plazas para dotar de mas personal al proyecto de hacienda catalana, una de las estructuras de Estado para una eventual Cataluña independiente.
El colmo del desatino es la declaración de la vicepresidenta Neus Munté que no entiende que se esté dando ningún tipo de el desacato al alto tribunal. Ella parte de la convicción de que la ley aprobada en el parlamento de Cataluña está sujeta una legalidad absoluta y confía en que las alegaciones que presentarán sus servicios jurídicos hagan cambiar de opinión al tribunal
Constitucional corrigiendo su postura de veto. ¡El mundo al revés! pero da igual porque .... nunca pasa nada. Ocurre con eso, con el asunto de la lengua -donde los niños que deciden estudiar en español son sometidos a un acoso intolerable- y ocurre con casi todo lo que tiene que ver con las relaciones entre el gobierno central y autonómico.
Ya veremos que dicen las urnas el 27-S pero el "nunca pasa nada" está empezando a ser una cantinela insoportable y España es mucho mas que Cataluña. El resto de los españoles con nuestros problemas grandes aunque no sean territoriales merecemos también un titular de primera página. ¡Ya esta bien del monotema!