De dimisión y entrevista fallida

De dimisión y entrevista fallida

Tenía previsto entrevistar a José Manuel Soria el próximo lunes, inmediatamente después de su comparecencia en el Congreso de los Diputados para dar cuenta de la aparición de su nombre en el llamado caso Panamá. La cita, cerrada el mismo día que saltó el caso, se había cancelado dos veces esta misma semana, primero el martes y luego el miércoles, prácticamente cuando ya me iba de camino al ministerio para realizarla. A última hora del miércoles recibí una llamada en mi móvil el ministro disculpándose por la cancelación y emplazándome a realizarla el lunes, tras su comparecencia en las Cortes. "No he cometido nada ilegal ni ilícito de lo que tenga que avergonzarme" me dijo, cuando le insistí en que su firma aparecía claramente en los papeles cosa que él había negado. La conversación fue breve pero durante la misma me comentó, que su familia había tenido distintos negocios y él había colaborado con ellos siempre antes de dedicarse a la política y siempre respetando la legalidad. Me reconoció, eso sí, que se había equivocado al explicar el asunto, que había tenido una sobrexposición y que tal vez había complicado las cosas en vez de aclararlas.
El jueves a última hora de la tarde llamé a una persona de su confianza ante el rumor de su inminente dimisión, tras conocerse que había utilizado una sociedad offshore en el paraíso fiscal de Jersey hasta el año 2002 cuando ya era alcalde de Las Palmas. "Yo no puedo decir nada al respecto salvo que el ministro está en su despacho preparando su comparecencia en las cortes y pidiendo documentación. No es una persona que tire la toalla fácilmente y por lo tanto sólo puedo calificar de rumor que se vaya a marchar". Unos minutos antes de que se hiciera pública la dimisión recibí un lacónico mensaje en mi teléfono: "Esther tenías razón".
José Manuel Soria comunicó su renuncia antes de que comenzara a la reunión del Consejo de Ministros, una cita en la que él se había disculpado anteriormente, lo que despertó todas las alarmas: "La política es una actividad que debe ser en todo momento ejemplar, también en la pedagogía y en las explicaciones. Cuando así no ocurre deben asumirse las responsabilidades correspondientes", afirmó en su comunicado de renuncia, donde insistía en que "las actividades empresariales no han tenido relación ni vínculo de tipo alguno con el ejercicio de sus responsabilidades políticas".
Finalmente el ministro ha tirado la toalla y se va, no por haber aparecido en los papeles de Panamá, o porque su firma figure en una sociedad en Jersey. Se va porque no ha dicho la verdad o porque ha dicho sólo una verdad a medias y, la mentira, tarde o temprano se paga en política. Se va como ministro, como diputado y devuelve del cargo de presidente del Partido Popular en Canarias porque había mantenido contra viento y marea que ni las informaciones ni los documentos que estaban trascendiendo eran ciertas y por lo tanto ha mentido a la opinión pública al tratar de ocultar que tenía una sociedad en un paraíso fiscal con afirmaciones inverosímiles. Se va porque ha puesto al Partido Popular y al presidente del gobierno en una situación imposible y porque está claro que bajo una apariencia de transparencia, a la que ha apelado tantas veces, lo que pretendía era una ocultación.
Es muy posible que el ministro no mienta cuando dice que no ha cometido nada ilegal -eso lo tendrán que determinar Hacienda o quien corresponda- pero en política la palabra dada tiene una importancia y si le pillan en un renuncio, como le ha ocurrido a él, por vergüenza torera y por respeto a los ciudadanos tiene que marcharse. Que las responsabilidades políticas se ventilen dimitiendo es una práctica muy rara en nuestro país, la excepción de la regla y, tal vez eso es una de las cosas que puede cambiar tras esta etapa política tan convulsa. Por lo que a mí respecta aún nadie me ha cancelado la entrevista y sinceramente me gustaría mucho poderla hacer aunque solo fuera para poder preguntarle el porqué de la mentira que ha liquidado su carrera política.