Luz y petróleo rascan nuestros bolsillos

Luz y petróleo rascan nuestros bolsillos

La subida del precio del petróleo y de la electricidad van a marcar un alza importante que afectará a los bolsillos de millones de españoles. Llevamos tanto tiempo hablando de Cataluña, de la fuga de empresas, la caída del consumo y la inversión que habíamos dedicado poco tiempo a observar cómo variaban los precios del crudo en el mercado internacional y cómo la falta de lluvia y viento iba a repercutir en el coste de la electricidad.
El precio del barril de crudo que el gobierno había previsto, y así lo reflejó en sus cuentas presentadas el mes de julio, rondaba los 45 dólares. Ahora, por distintas razones de consumo y geopolíticas, el precio se ha ido al entorno de los 57, así que nada menos que un 25 por ciento más caro sobre las previsiones iniciales del gobierno. Su repercusión en el IPC está siendo ya importante y más lo será en los presupuestos de las familias, empresas y también de los autónomos. Muy probablemente, si las cosas no varían o lo hacen de una forma débil -y es difícil que lo hagan- la inflación acabará el año cerca del 2 por ciento o alguna décima más. Ya sabemos la rapidez con la que se trasladan a los carburantes las subidas del petróleo.
En cuanto a la subida de la luz, la falta de agua y viento, llevó el precio de la luz a marcar un récord anual el pasado lunes. Así que los aproximadamente 12 millones de clientes de la tarifa de precio voluntario, es decir que pagan por facturación horaria mediante contadores inteligentes, van a pagar bastante más luz. Quizá no llegue, ya veremos, a los máximos de enero pasado. Pero desde luego si sigue sin llover y de forma contundente y el viento se resiste, entrarán en el mix que componen la cesta de energías, otras más caras y el recibo se disparará. Ya explicamos en su momento que sube el coste de la energía y a la vez suben los impuestos que la gravan. El cóctel es mortífero y la subida del recibo brutal. Más tranquilidad en este sentido tienen los más de 13 millones de consumidores que tienen una tarifa fija que no depende de la energía disponible ni al precio.