Ahora, contra el turismo

Ahora, contra el turismo

Turismofobia me parece un término bastante suave para lo que está pasando en Cataluña, Valencia, Baleares y San Sebastián con los grupos radicales que están atacando intereses turísticos. Resulta inconcebible que se ataque a una industria que aporta al PIB nacional un 11 por ciento y 2,2 millones de empleos. De hecho, este año si las previsiones se cumplen, España podría ponerse en el número uno del podio, por delante de Francia. La excusa para estos actos de vandalismo que quieren sembrar el terror y el miedo en los turistas es la masificación. Aluden a grupos de turistas jóvenes que, por ejemplo en el centro de Barcelona, se emborrachan y no dejan dormir a los vecinos. Y encuentran la solución en echar al turista en lugar de entenderlo como lo que es, un asunto de orden público. Pongamos el foco en Baleares, donde los radicales han arremetido contra barcos en el muelle o restaurantes. Aquí no parece que la cuestión sea el llamado turismo de borrachera, aquí sencillamente es dañar el turismo.
Lo peor del asunto es que desde algunos ayuntamientos se ha calentado el ambiente. Desde que llegaron a los gobiernos municipales su obsesión han sido intereses turísticos: los pisos, los hoteles... Sin embargo, en la web del ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, hay colgada una encuesta que asegura que más del 80 por ciento de los barceloneses sabe que el turismo es una fuente de riqueza y que la convivencia con el turista es buena o muy buena para una mayoría muy cualificada. Sin embargo, unos pocos miles de ciudadanos de esa ciudad están marcando el paso del ayuntamiento. Ayuda, por supuesto, la impunidad con la que se mueven, aunque parece que el gobierno Rajoy va a tomar cartas en el asunto ante la pasividad de la policía autonómica. Y esa es la clave para acabar con este despropósito. La prensa extranjera empieza a hacerse eco por lo que hay que denunciarlo y atajarlo. No debe ser tan difícil cuando ellos mismos cuelgan los vídeos en la red. Y, muy importante, que paguen los daños causados y no se les de cobertura desde algunos consistorios.