¿Y por Navidad turrón? No, elecciones

¿Y por Navidad turrón? No, elecciones

Las terceras elecciones generales ya están en marcha gracias a la maldición bíblica,-en forma de clase política-, que padecemos el conjunto de los españoles en la última década.
Ya no importan los desahucios de familias enteras, los umbrales de pobreza de las personas, las paupérrimas pensiones de nuestros jubilados, ni los desempleados de larga duración sin recursos y ya sin dignidad. No, únicamente prima para nuestros representantes políticos los bloqueos, egocentrismos y una sin razón que anula de un plumazo cualquier intento de defensa del interés general de toda una nación.
Escuchamos discursos vacíos, diáfanos en forma y contenido, que se diluyen en un océano  de estupor generalizado y de sentimiento de vergüenza ajena, y en el cual, la credibilidad de los "políticos" queda atrapada en el fango más turbio y oscuro que nos retrae a las épocas más negras y opacas de la historia de España.
¿Que hemos hecho tan mal en este país para llegar a semejante situación? Pues la historia nos lo dirá, mientras se escribe un presente que ruboriza hasta el más curtido.
Observando este panorama y enclaustrándome en mi área de trabajo para no seguir contemplando tanto despropósito, contempló  como una vez más la Seguridad Social registra un nuevo déficit de 5.721.48 millones en julio, el 0,51% del PIB y que el Estado vuelve elevar su déficit al 2,66% del PIB, ocho décimas por encima del objetivo del 1,8% fijado para el conjunto del año y con unos ingresos del Estado que ascendieron a 94.194 millones, frente a 101.124 millones registrados en el mismo periodo de 2015. Y que derivan, por lo tanto, a un desajuste en julio que supera en 4.895 millones al registrado un año antes y supone un aumento del 19,6% respecto al año anterior. Pues con estos últimos datos me gustaría saber, a mayores, qué criterios ha seguido nuestro ministerio de Hacienda para aplicar el reciente catastrazo a todo tipo de propiedades que hemos sufrido recientemente. Por lo que solicitó una rebaja del valor catastral para que  esta medida, pueda suponer una reducción del recibo del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) cercana al 20% en el próximo año y contribuir de esta forma a aligerar la presión fiscal que ahoga a cientos de miles de familias. Y recordando que la rebaja  del valor catastral no sólo influye en el pago del IBI, sino también en las operaciones de compraventa, donaciones o herencias, como por ejemplo las plusvalías municipales. Tributo que establece su base imponible sobre el valor del terreno, es decir, el valor catastral del inmueble en el momento del pago del impuesto. En definitiva, intentar poner un poco de cordura entre tanto desatino.