Pero, ¿en manos de quién estamos?

Pero, ¿en manos de quién estamos?

Nunca  antes un partido político en el gobierno había sido condenado por corrupción; se ha marcado un antes y un después y esto no le va salir gratis a un partido que ya está escribiendo las últimas páginas de su historia.
Y mi primera pregunta es: En manos de quién estamos, tanto en mi ciudad, Ourense, como en mi país, España? Y empezaré por esta última porque es totalmente insostenible que un partido político, el Partido Popular, que gobierna este país, la guardia civil le detenga a un ex ministro o alto cargo público cada dos semanas.
Y no solo eso, sino que también todo un secretario de estado de Hacienda de España haya sido citado como investigado por presunta malversación y cohecho (y en plena campaña de la renta, en la cual se nos pide ejemplaridad tributaria a todos los españolitos de a pie). Así, y en este tortuoso devenir, el todopoderoso exministro del partido popular y expresidente de la comunidad valenciana detenido por presunta malversación y blanqueo de capitales, no es pasado, (como pretenden justificar  algunos para escurrir el bulto), es el crudo presente de un partido que da verdadera vergüenza ajena, y soy extremadamente suave en esta calificación.
Pero hay más, claro que hay más. Y así hemos conocido, el jueves anterior, la demoledora sentencia de la Audiencia Nacional sobre el caso gurthel en la que el Partido Popular ha sido condenado conjuntamente con la exministra de Sanidad Ana Mato. Esta es una sentencia de las muchas que aún les espera a la dirección nacional de un partido que a día de hoy solo produce ya  rechazo y malestar.
Y mientras sucede todo es vergonzante espectáculo vemos también, con sonrojo, a un Podemos resquebrajado, al cual se le ha caído el discurso social, -y todos-, al fondo de la lujosa piscina del chalet de su amado líder. Y un partido que ha perdido su credibilidad para aquellos que aún se la tenían.
¿Realmente este país se merece esto? ¿Estos son los que pretender liderar, lo que? Bueno, y si analizo mi querida ciudad, Ourense, pues de pena. Cuatro grupos políticos que no quieren, o no les interesa, saber lo que significan las palabras: diálogo, consenso, acuerdos e interés general, por el bien de los 105.636 ourensanos que aquí vivimos y a los cuales les importamos un bledo, por parte de estos 27 individuos que se sientan en un salón de plenos cobrando de nuestros impuestos únicamente para hundir aún más esta ciudad, penalizando en su egocentrismo, a las familias y personas que peor lo están pasando en esta crisis que aún vivimos. Pienso y creo, que el conformismo de muchos ourensanos debe acabarse, simplemente porque nos estamos jugando nuestro futuro y el de nuestros hijos, y con eso no debería especular absolutamente nadie, así que espabilemos qué horas nos van siendo. Si nosotros mismos no luchamos por nuestro futuro, pueden estar seguros que toda esta tropa no lo van hacer, y así nos lo están demostrando los 365 días de cada año. Más claro, difícil.