Yo acuso

Amí mismo, por dar ideas criminales, al escribir en agosto de 2015 el siguiente artículo: “El IS atenta en Galicia”. Decía: El calor es africano. La noche es yesca. El viento gime con 30 nudos de tercianas. Tres terroristas rezan sus blasfemias apuntando hacia La Meca....

El vividor

Lo dijo para quien pudiera oírlo, en la vertical del mar Tirreno, a treinta mil pies, paladeando el segundo “Johnnie Walker” que acababa de servirle la azafata: “He gastado la mitad de mi fortuna en alcohol, en juego y en mujeres”. Veníamos de Roma. Me habían acomodado en “bussines clase” gracias a un jaleo de “last minute”. “¿Era mucha?”, le di de ojo a la aeromoza. “Lo qué”, me miró aquel bon vivant con sonrisa de galán de Hollywood. “La fortuna”, dije. Ni un mal rictus en su rostro, ni temblores en sus gestos, ni trazas de delirium tremens en su voz: “Todo lo que me dejaron de herencia mis padres: diez millones de euros”. La azafata se sonrojó como una cuenta bancaria en descubierto.
“He flotado en las aguas del mar muerto –me contó entre el ir y venir de la “fly attendant”-, he buceado entre los muslos más herméticos, me he perdido en los tugurios más inicuos, he probado los vinos más siniestros, los labios más obscenos, las drogas más afrodisíacas; he desvirgado las mil y una noches, hice y deshice mil veces las maletas, otras tantas salí y entré de los penumbrosos lenocinios, de las marmóreas mezquitas, de las graníticas catedrales, de los melancólicos museos; he visto el hastío apostado en las miradas, la pasión reflejada en los espejos, la fidelidad saltando por los aires, el amor aplastado contra el suelo; he amanecido en las comisarías, dormido en las alamedas, follado en los camposantos; me han cogido puntos de sutura, me han contagiado la sífilis, me han perdonado la vida. Admito que he vivido cien años, qué diablos.
Hablaba entre sorbo y sorbo de “black label” mientras yo lo escuchaba embebido en el respeto. Ya estábamos en final del aeropuerto de Madrid Barajas. Por la megafonía del avión nos ordenaron apagar los equipos electrónicos, abrocharnos el cinturón de seguridad y poner los asientos en posición vertical. Cumpliendo las ordenanzas, la “aerolinda”  pasó revisando las entrepiernas; le recogió el vaso vacío, le remiró el paquete y, pensando quizá en bajarse las bragas le subió la mesita del respaldo. “Tenga, esta nota se la envía el comandante”; se la entregó enlomando el coxis, insomnes y dilatadas las pupilas, como una gata; los labios, avivados de rojo pasión para el desembarque, como una herida reciente que requería ser taponada.     
Aterrizamos. El casanova abrió la nota y leyó con voz hastiada, quizá de tanto exceso de hedonismo: “Esta noche tengo libre. Llámame”. Recogí mi equipaje de mano. “Buena suerte”, dije despidiéndome. “Falta hace –me contestó sarcástico-  porque la otra mitad de mi fortuna la he desperdiciado en matrimonios”. Yo sonreí, ya conocía la frase, pero él insistió en darle veracidad rompiendo la invitación en mil pedazos: “No creo que a partir de ahora las mujeres me quieran por mi insolvencia”. Oliendo a tristeza gran reserva, añadió: “Ando sobrado de franqueza, pero escaso de amigos que quieran escucharme. Todavía me quedan algunos dólares. Te invito a cenar en el Zalacaín, si te apetece”. 
Cenamos en un  restaurante en  Malasaña, esa fue mi condición. Aquel donjuán había perdido las expectativas, pero no la memoria. Pagué yo. Y voto a dios que mereció la pena.

El que rompe, paga

El que rompe paga, y se queda con los cascos. Y paga con la cárcel si no tiene pasta suficiente. Y no, no la tienen ninguno de los dos; y de la que están hechos no vale ni para alicatar las paredes de un chiquero.   El uno es “Put Demon” (Puto Demonio), el que se tapa con el...

La huérfana

Con sigilo, casi con escalo, a traición, con nocturnidad y alevosía, la madre se fue de casa robándole a aquella niña el corazón. El corazón era la carnada para repescar a su marido. La había abandonado en el puerperio. Viuda de vivo, cuidó de la...

Bye-bye Mr. President

La muerte de un hombre es una tragedia. La muerte de millones es una estadística”. Lo sabía bien Stalin, que aprovechó el holocausto de la Segunda Guerra Mundial para cargarse a cientos de miles de compatriotas. Bien saben también los instigadores del independentismo catalán...

El lisiado

Lisiado, tullido, minusválido, manco, discapacitado, disminuido físico son palabras que solo ofenden a quienes no lo son. Nadie es menos válido que nadie porque no oiga, o no vea, o no pueda andar. Nadie se da por insultado porque le llames ciego, si lo es; o cojo, si no puede caminar; o sordo,...

¡Ole, tus cojones!

Al parecer, el arte del cante flamenco se generó en los estratos marginales de la sociedad: gitanos, jornaleros del campo, mendigos, bandoleros, mineros y gente de mal comer. A tenor de sus letras parece probable: la temática carcelaria nunca ha sido ajena al flamenco: “A la reja de la...

Y si habla mal de España...

Oyendo hablar a un hombre, fácil es / saber dónde vio la luz del sol. / Si alaba a Inglaterra, será inglés. / Si reniega de Prusia, es un francés. / Y si habla mal de España… es español”. Esto lo escribió Joaquín Bartrina y de...

Racismo por la gorra

La semana pasada comí con un lector; metí la polla donde hervía la olla; pero no fue un calentón laboral: él había escrito al director del periódico felicitándome por uno de mis artículos, yo le había contestado haciéndole ver la...

Rubia, o feminista

Malik Ibn Benaisa se define así a sí mismo: “Orgulloso de ser musulmán, español y melillense. Padre, esposo e hijo”. Y asimismo se delata. Lo de hijo –a no ser que lleve implícito ‘ilegítimo’- sobraba.  Es un santón. Un mea...

¿A quién quieres más?

Cansado de escuchar tantas opiniones, tantos comentarios, tantos razonamientos basados en la estupidez, voy meter también la cuchara en este borboteante puchero.   Un tal “Ger Gertzen” escribió antes de ayer en “Cartas al director” una especie de alegoría en...

"In vino veritas"

La frase completa es: “In vino veritas, in aqua sanitas” (en el vino está la verdad, en el agua la salud). Pero no sé yo. Puede que a aquel marinero le sacaran los puntos en un control de alcoholemia, pero estaba más sano que un noray de acero inoxidable. Tal vez lo que se le...

"Footprints in the sand"

Aun tris estuve de titular este artículo “Huellas en la arena”, que es lo que más o menos significa “foodprints in the sand”. Pero resulta que este relato me lo regaló una británica –muy mal me debió de ver- en compensación por un vuelo en...

La felicidad del ocio

Me encanta el ‘día del libro’; de librar, quiero decir. Me encanta ‘il dolce far niente’ (en España se debería decir agrio comezón, por aquello de rascarse los madroños). Me encanta desocuparme, es mi mayor ocupación. Pero toda la vida he sido un...

Dónde estaba Dios

No hubo odio, como el que envenena a las huestes de los dioses inventados. No hubo meditación apriorística. Hubo errores humanos. La tripulación del Vuelo ATP SP530M, que había despegado de Punta Delgada (Islas Azores) aquel 11 de diciembre de 1999, ‘estaba plenamente...

Galiza always

Na lingoa do bardo inglés, o idioma dos negocios, a filla de Xan pensaba nunha ‘Galiza synonym of trust’, cargada de recendos e harmonías como a Ofelia da rima becqueriana. Pensaba: “No hay empresas grandes ni pequeñas, sino empresas rentables y no rentables; la clave...

Ilustre en el combate

Hay muchos Luises famosos: Luis Buñuel, cineasta; Luis Cernuda, poeta; Luis Beethoven, músico; Luis Lumiere, el inventor del cine; Luis Armstrong, el trompetista. Y el más conspicuo de todos, Luis Dorado Nápoles, mi último nieto. Le pusimos Luis, sí, como su bisabuelo...

Teléfonos inteligentes, padres idiotas

Decía Descartes que la razón es la propiedad mejor repartida, porque todos creemos tenerla en cantidad suficiente. Y creo que era Groucho Marx también decía: “Es una verdadera pena que las personas no podamos intercambiar nuestros problemas, porque todos sabemos perfectamente...

¡Galiza sempre!

Xeme ladeira arriba o vello ómnibus. Acurrunchada no val durme a pequena aldea. Orballa, Galiza chora poemas. Empoleirado no teito, envurullado na súa pena, para quentalo séu corpo Xan baféxa nas mans que esparexeron o centeo, nas uñas que amordicou nos insomnios, nos dedos que...

Carta de un neonato

Fui deseado, buscado y concebido en un hotel de cuatro estrellas. Mis padres, entre risas, paseos por la playa, desayunos con diamantes y románticas puestas de sol le escribieron a la cigüeña una carta lenta, larga, amorosa… sin faltas de ortografía; llevaban practicando desde que...