Una hermosa doble falsedad

Una hermosa doble falsedad

Hace 150 años el “Nautilus” entró en la Ría de Vigo y llegó hasta Rande, donde rescató el tesoro hundido con los galeones un siglo y medio antes.... Muy bonito, pero todo muy falso. Ni el “Nautilus” existió -salvo el submarino nuclear americano nombrado en su honor que fue el primero que atravesó el Ártico- ni hubo tesoro en Rande, al haberse descargado antes el contenido de las  bodegas de la mayor flota de la plata de la historia. Un tesoro que sirvió para que Felipe V pagara sus deudas y pudiera ganar la Guerra de Sucesión, consolidándose en el trono y a su familia Borbón. 
Sí es cierto que en torno a Rande se encuentra un auténtico tesoro por explotar sobre los galeones y Verne, como se puede comprobar por el interés mediático fuera de Vigo que está teniendo la iniciativa puesta en marcha. Esta sí trasciende más allá de los límites comarcales. Porque Julio Verne -mejor Julio que Jules, porque así siempre se ha sentido más nuestro- es uno de los escritores más famosos y leídos de la historia y su inmortal “20.000 leguas de viaje submarino” reserva un capítulo completo a las andanzas del sumergible del enigmático Nemo por las aguas viguesas. El propio Verne conoció en dos ocasiones aquella ciudad cuando recaló con su yate, participando en las fiestas del Cristo de la Victoria, que le sorprendieron gratamente. 
Vigo quizá ya no está a tiempo de montar el Museo de Rande tras adelantarse los vecinos de Redondela, pero sí uno de Verne donde aparecería su paso por Vigo. Hasta hay un lugar adecuado, el abandonado Verbum de Samil.  Seguro que Eduardo Rolland lo bordaría.