El lazo de Montoro

El lazo de Montoro

Los separatistas pasean el espantajo de Montoro, con un enorme lazo amarillo clavado en la espalda. Lo lucen ante el Tribunal Supremo español y por toda Europa. La soberbia ególatra y biliosa del ministro -"a mí no se me escapa una, a mí no me engaña nadie- lo ha convertido en el testigo estrella internacional de la defensa de Puigdemont y de todos los prófugos huidos con el. Ha hecho un daño inmenso a España y ha remachado el clavo del ataúd del PP, cada vez más visualizado como incapaz de defender la nación. No se puede ser más irresponsable ni más cretino. RIP por el Gobierno. Y cuanto antes, mejor.
Un juez, sus autos y sentencias, desde la independencia del poder judicial puede no solo no casar sino contradecir la conveniencia política. Así ha sucedido y de que forma en estos últimos meses y ello supuso darle al separatismo la consigna electoral y el argumentario victimista esencial. Estoy convencido de que si no hubiera sido por ello se hubieran dado un trastazo en las urnas, pues su quimera independentista estaba, y está, destruida por la realidad, la economía y la negativa absoluta del mundo y de Europa a reconocer el disparate. Quedaron los presos, los lazos y eso es a lo que se siguen ahora agarrando. A nada más. Pero los jueces habían ante todo de cumplir la ley y aplicarla. Nos puede gustar más o menos, pero esa es la independencia del poder judicial.
Un juez no solo puede, sino que debe, dejar a un lado tales conveniencias. Pero que un ministro del Gobierno de España, de Hacienda encima, no se pare ni por un segundo a valorar el efecto y la consecuencia de sus palabras y actitudes y, si lo ha hecho, persista en la contumacia sin importarle en absoluto el daño que va a causar es algo que debería conllevar de inmediato el ser obligado a abandonar ese Gobierno. Es más, cuando en realidad lo único que está haciendo es poner por delante del interés de la Nación, su vanidad. Sin importarle nada más que su fatua presunción y, además, contradiciendo los hechos y las pruebas y el más elemental sentido común.
Lo que Montoro pretende poner por delante de los hechos es que el ha vigilado bien y que no se le ha escapado nada. Y como el es diligente y maravillosamente listo y capaz no le han colado nada, no le han distraído un euro. Ergo, los ladrones no han podido robar, no han podido malversar y por tanto, porque Montoro es muy listo, ellos son inocentes. Eso es lo que afirma el ministro con gran alborozo de quienes han encontrado en él el mejor testigo de su defensa a nivel nacional e internacional. En suma que don Cristóbal con tal de quedar él de estupendo proporciona la mejor coartada al delincuente. Porque lo que es una obviedad es que fondos públicos, desviados con malas artes y falsedad, pagaron el referéndum y el golpe institucional. Y ello, si Montoro hubiera tenido algo de humildad y de sensatez, y sin ser por ello ser culpable de nada, porque no va a serlo de los delitos de los otros, se hubiera podido asumir y explicar con total naturalidad y además a renglón seguido descubrir, perseguir y castigar. Como está haciendo las Guardia Civil y el juez.
El daño causado es inmenso y de largo recorrido. No me extrañaría en absoluto ver a Cristóbal Montoro ser llamado a declarar por las defensas de los separatistas acusados. Cualquier abogado lo haría. Una pera en dulce. El mejor regalo que al separatismo se le podría hacer lo ha hecho él. Pero el destrozo letal, aunque ese ya importe una higa, es el que le ha hecho al PP y a Rajoy. Eso sí que ha sido ahondar en la fosa en la que están cayendo y remachar el clavo del ataúd. Tanto que son muchos quienes han pasado de pensar que mal que bien era bueno que el Gobierno aguantara la legislatura, por aquello de la estabilidad, a quienes cada vez ven más conveniente que mejor desprenderse de ese organismo cada vez más en descomposición y dar paso a quienes puedan aportar firmeza en la defensa de la Nación. Que eso luego se verá, pero a lo que estamos ahora viendo, es difícil verlo aún peor.