Memoria de los "escamots"

Memoria de los "escamots"

Cualquier avisado lector de la reciente historia de España habrá tenido la tentación de comparar el fascismo catalanista de los años treinta con los comandos CDR, que incendian la calle y cortan las carreteras en 2018. Ver las marciales estampas de los "escamots" del Estat Catalá fundado por Maciá. O las hazañas de Dencás (consejero de la Generalitat) y los hermanos Badía, de los que Torra se ha declarado admirador.
Los métodos son muy parecidos: tácticas paramilitares, violencia, xenofobia (odio al español), supremacismo y sueños imperiales con carácter retroactivo. Todo eso se despacha en las acciones anunciadas por el independentismo furioso, el que rabia por la celebración en Barcelona de un Consejo de Ministros convocado para el viernes de la semana que viene. Puigdemont ha claveteado el inicial clarinazo de la consejera de Presidencia, Elsa Artadi, sobre semejante "provocación". Luego el Govern ha reconocido el derecho del Gobierno a reunirse donde quiera, si bien lo equipara con el derecho a manifestarse de los catalanes contrarios a dicha reunión. Torra también ha tomado partido. A favor de los CDR, claro. Ve como buenos ojos los llamamientos a la "batalla" del día 21.
Pruebas evidentes de que es el activismo y no la política lo que reina en la Generalitat. Y eso da lugar a desafueros tan sonados como la desautorización de la policía autonómica por cumplir con su deber de garantizar el orden público, la posterior pasividad ante los cortes de la A-7, el arropamiento oficial de antifascistas que se comportan como fascistas, una huelga de hambre de quienes no desean acabar como Boby Sands (líder del IRA muerto en 1961, tras 66 días de huelga de hambre), y ahora, el malestar de los independentistas porque el Gobierno central comete la intolerable provocación de reunirse en Barcelona.
Esperaban los dirigentes independentistas que, una vez más, el Estado reculase ante el activismo callejero agitado por el fundador de Terra Llure, Fredi Bentanach, que anima a asaltar el Parlament y proclamar la república coincidiendo con esa reunión del Consejo de Ministros. Pero Moncloa ha decidido mantener la convocatoria y reivindicar su derecho a reunirse en Barcelona, como hace poco hizo lo propio en Sevilla.
Varios dirigentes de ERC han expresado su desacuerdo con este último desafuero del activismo que llama a la "batalla". "La independencia con se logra con capuchas", dice el republicano Roger Torrent, presidente del Parlament.
Pero no parece que el partido de Junqueras quiera ir más allá como desactivador de la crispación reinante en vísperas del primer aniversario de las ultimas elecciones catalanas. Que es la fecha elegida por Moncloa para reunir al Consejo de Ministros en Barcelona.