Diálogo, divina palabra

Diálogo, divina palabra

En segundo plano, tras la bullanga independentista que toma las calles como respuesta a la contraofensiva del Estado (la logística del referéndum está prácticamente desactivada), se escuchan los llamamientos al diálogo para el día después. Literal. Cuanto antes, ya apurado el cáliz del fallido jaque al Estado, aunque se declare la independencia de Cataluña, que tendría el mismo efecto que proclamar la inmortalidad del alma de los crustáceos.
Ojo con los diálogos madrugadores. Apostemos por el diálogo y la negociación. Explórese una salida al dramático conflicto entre catalanes y el resto de españoles. Hace falta una pausa previa, al objeto de verificar en las urnas la fuerza política de los distintos actores del drama. Necesitamos un nuevo mapa político. Mejor sin los dirigentes que han urdido y ejecutado el golpe al estado de derecho y han roto la paz de las familias.
Ver a Puigdemont y Junqueras condenados a la inhabilitación y el olvido, como en su día ocurrió en el País Vasco con Arnaldo Otegui, es más un deseo que un pronóstico. Especialmente en el caso de Junqueras (Puigdemont se irá a su casa con más pena que gloria), cuyo partido (ERC) es el seguro ganador de las elecciones que, formalmente "autonómicas" pero "constituyentes" para los independentistas, se convocarán después del 1-O.
Una vez celebradas, el PSOE redoblará su estrategia encaminada a "obligar" a Rajoy a sentarse con los nacionalistas y el resto de partidos para acometer un mejor encaje de Cataluña en el Estado, en el marco de una revisión del Estado de las Autonomías. Esa letra y ese espíritu responden al arranque de una comisión de estudio que aplique la iniciativa socialista. Ya tiene la luz verde del Congreso, al obtener la semana pasada el apoyo del Partido Popular y Podemos para constituirla tras el 1-O.
Buena noticia. Sobre todo para el PSOE, que en esos apoyos ve confirmados el acierto y la oportunidad de su iniciativa. Ahora hay que saber si las fuerzas nacionalistas aceptan la raya roja de las constitucionalistas. Me refiero al troceamiento de la soberanía nacional y la integridad territorial.
Con su llamamiento a la reflexión conjunta, el nuevo PSOE de Sánchez vuelve a meterse en el partido al ver como estos días sus siglas cotizan al alza. Se le reconoce el mérito de haber puesto las vías para que los trenes dejen de circular en rumbo de colisión, pero algunos piensan más en acabar con el PP que en evitar la fractura entre Cataluña y el resto de España. Me refiero al líder de Podemos, Iglesias Turrión, que este fin de semana en Zaragoza pidió al "compañero Sánchez" que abandone el "represivo" frente constitucional que comparte con PP y Ciudadanos porque impide a los catalanes decidir sobre su futuro.
Espero que Sánchez no caiga en la tentación de podemizarse al ritmo de las tumultuarias movilizaciones independentistas.