Nadar en el tsunami informativo

Nadar en el tsunami informativo

De continuar el bombardeo al que nos estamos viendo sometidos, posiblemente acabemos por volvernos medio tarambanas cuando no tarambanas de todo. Conozco a quien empezó tomando una tisana de boldo, muy buena para regular la función pancreática y eludir las jaquecas de los lunes, y va ya por las infusiones trifásicas en las que suele mezclar la bolsita de manzanilla con anís –muy buena para la eliminación de gases derivados de la ingesta apresurada o rica en féculas y almidones- con la de te rojo pues contiene no sé cuántas cualidades neutralizadoras de esto y de lo otro y aún con otra y tercera bolsa de menta poleo que, como todos ustedes saben, es muy buena para otro ciento de cosas.
Esta persona de la que les hablo, eyó no hace mucho que el consumo de aceite de oliva virgen reduce en un cincuenta y un por ciento el riesgo de degeneración osteoporósica, o algo así, y en su casa han visto elocuentemente incrementado el aceite de oliva durante las últimas semanas.
Hace dos veranos dejó de comer sardinas asadas porque alguien le comentó que no eran nada buenas para el colesterol, pero en el último estío, convencida ya d elo contrario, por poco la diña de resultas de un empacho de sardinas.
Somos así y sin remedio. El problema se incrementa ahora que tenemos Google y tenemos Wikipedia al alcance de casi todas las fortunas y podemos consultar hasta como operar un apéndice vermiforme en caso de apuro y soledad. Pero o hacemos caso de lo primero que leamos y dejamos de inmediato de buscar o corremos el peligro de que, en una entrada, se nos diga que el tomate aporta ácido úrico en cantidades importantes y, en la siguiente, se nos recomiende su consumo si queremos rebajar el índice del que se acumula en nuestra sangre.
No se sabe ya si la mayor desinformación posible consiste en la mayor cantidad de información ofrecida a quien pretenda consolidar, a través de ella, una opinión basada en criterios sólidos y rigurosos. Ya no vale el viejo chiste que tanto se contó en tiempos del franquismo. Ante la manifestación de un señor que negaba la veracidad de una información en razón de que él viajaba mucho y había podido comprobar que la realidad era exactamente la contraria de la que se estaba describiendo fue severamente reprimido del siguiente modo: ¡Pues hay que viajar menos y leer más los periódicos!
En la actualidad sigue siendo muy recomendable viajar y conocer otras realidades, al tiempo que quizá sea más recomendable que nunca volver a leer periódicos impresos en papel si es que uno pretende comprender la realidad de una manera más completa. 
El sesenta por ciento de los estudiantes ingleses han caído en la cuenta de que su capacidad de comprensión lectora se ve notablemente incrementada si leen en papel impreso y han decidido imprimir todos aquellos textos que antes leían en las pantallas de sus ordenadores. Algo debe de estar pasando, pues son textos destinados a incrementar el conocimiento, el saber de los futuros profesionales británicos.
No se trata, ni mucho menos, de evitar la lectura en pantalla -¿cómo negarse a una posibilidad como la que esta lectura implica?- sino de conjugar ambos medios de adquisición de conocimientos por medio de la lectura.
Con la lectura en pantalla sucede como las recomendaciones sanitarias, son muy útiles para pasar el rato pero despistan un montón. En Facebook es fácil encontrarse con “los diez alimentos que usted no debe tomar si quiere mantenerse fresco y lozano como una rosa temprana”, es un ejemplo, o con “los diez alimentos que usted debe evitar si quiere”… pues yo que sé… ligar los sábados por la noche. Si usted lo lee, un anuncio u otro, casi seguro que se va a encontrar con la velada promoción de unos productos y la perversa condena de otros contrarios a los intereses de quien elaboró o mandó elaborar ese tipo de noticias o comentarios que a lo único que nos pueden conducir es a sumirnos en un indefenso caos del que solo podremos salir en caso de que, el hoy casi desaparecido sentido crítico a estos y aun a otros efectos regresen a nuestra colectividad con la perdida fuerza de antaño.
Es importante que la enseñanza de la lengua y la literatura se mantenga con total intensidad en el bachillerato en tanto que desarrolla ese sentido crítico tan necesario aportando a quien las estudie los instrumentos necesarios para comprender el mundo que le rodea. Y no sólo es importante la posesión de instrumentos gramaticales, sean estos sintácticos, léxicos o morfológicos. Los alumnos de hoy deben aprender, al tiempo que la existencia de los complementos directos o indirectos en una oración gramatical, o circunstanciales de lugar o tiempo, los equivalentes que se dan en la necesaria gramática de la imagen que es necesario conocer para no estar indefenso ante el aluvión de ellas que a todas horas se nos está viniendo encima. Un “travelling” es un complemento circunstancial de lugar a donde, de la misma manera que un “flash back” lo es de tiempo. Disimúlenme ustedes la pequeña e inútil e innecesaria pedantería que este tipo de ejemplos pueda conllevar.
Sin darnos cuenta nos vemos intentando nadar en el tsunami informativo que nos lleva y, en no pocas ocasiones, necesitamos hacerlo contra corriente sin darnos excesiva cuenta de que el esfuerzo, amén de inútil puede resultar agotador. Quienes nadamos en el Miño cuando este tenía cachones o caneiros, como ustedes quieran llamarles a aquellos desvíos que llevaban el agua a los molinos y ayudaban a la creación de remolinos que se tragaban alguna vida todos los veranos, aprendimos que no había que nadar contra ellos sino a su favor para poder salirse por la tangente en el momento justo. Pues lo mismo en el caso de que hablamos.