Dando la espalda al catedrático

Dando la espalda al catedrático

Creo que lo encabezaba el nombre de un señor que firma Marc Bassets. No lo tengo muy claro porque no sé si lo que firmaba era una sección que se titula El Debate e incluía un texto sobre los “Candidatos sometidos a rayos X” al que acompañaba una fotografía en la que se ve a una Hillary Clinton más parecida a una cantante del siglo pasado, surgida del baúl de los recuerdos, que a ella misma. Ya les digo que la cosa está confusa. Verán por qué.
Debajo de ese texto, al amparo de otra sección llamada “Cosas que no sabíamos”, figura otro pequeño titular que avisa: “Setas mágicas para dejar de fumar”. Viene este acompañado de una ilustración en la que un caza mariposas se abate sobre un carajo rampante dotado de una manivelita de esas que servían para darle cuerda a nuestro coche de bomberos de juguete cuando éramos pequeños. El carajo se agita en convulsiones señaladas por esas rayitas laterales que contornean su figura y son tan útiles a la hora de dibujar lo que se nos antoje queriéndolo dotar de movimiento.
Pues bien, en esa misma sección y quizá viniendo a cuento, figura una noticia de enorme transcendencia: “Masturbarse en público en Italia no es un delito”… siempre que no haya menores delante, aclara. No advierte que pueda ser considerado siquiera una guarrada. Padecer aerofagia y tirarse cuescos tampoco es delito, pero resulta desagradable, más si viene acompañado de olores intestinales. Pero por ahí va el mundo y al parecer los textos de este señor.
Al lado de tan interesantes noticias. El autor del texto nos cuenta que “tras los resultados del Brexit, el alcalde de la capital británica, Sadik Khan, se ha afanado en demostrar que Londres es una ciudad abierta al mundo, y para ello ha lanzado un anuncio titulado “London is open”. En él diferentes personas llaman a sus compatriotas a visitar la ciudad. Lo sorprendente es que en el anuncio se hace referencia directa a los gallegos, en su lengua materna”.
¿Qué pasa, es que los gallegos no vamos a Londres, o qué? Nos hemos pasado toda la vida recorriendo el mundo. Colón, ese mismo Colón que los catalanes quieren ahora suyo…como a tantos otros, no se sabe muy bien para qué, pero lo quieren, Colón, les decía, tuvo la ocurrencia de ir a América, después de haber estudiado construcción naval y astronomía náutica en Inglaterra. Lo hizo acompañado de gallegos, algo que solo se le ocurre a un gallego. Los gallegos hemos llegado a las Antípodas, antes que nadie, gracias a Xan de Nóvoa, que era de ahí al lado mismo, de Montederramo. 
A Oateoroa, ya saben, hasta el País de la Larga y Blanca Nube, que es como se le llama en maorí a Nueva Zelanda, fuimos en su tiempo de modo que entre los nativos todavía subsisten apellidos gallegos en cantidades importantes. Los gallegos hemos evangelizando Irlanda de modo que hasta el primer Purgatorio documentado es el de San Brandan, un santo gallego que allá se fue a predicar el evangelio, en el siglo XII, y tuvo la ocurrencia de dotarlo de un único tormento: el de la lluvia eterna, algo que también solo se le ocurre a un gallego; durante la guerra de la Independencia, que los ingleses llaman “De la Península”, la Corte de San Jaime tuvo embajada en A Coruña… y, viceversa, Galicia la tuvo en Londres.
Todavía existen textos notariales en la Mariña luguesa en los que al establecer los limites de las fincas se deja constancia de que estas, al norte, “lindan con Inglaterra mar por medio” y ahora viene este tonto, presuntamente ilustrado, a sorprenderse de que en el anuncio propiciado por Sadiq Khan un paisano nuestro se dirija en gallego a nosotros para recordarnos algo que sabemos desde siempre: que Londres está ahí al lado y que secularmente nos fue siempre más fácil llegar hasta allí navegando que hasta Madrid o Barcelona en diligencia. Todavía hoy llegamos más pronto a Londres que a Barcelona si lo hacemos en avión.
Es de intuir que este individuo cuya firma es la única que figura en esta página del suplemento “Ideas”, subtitulado “interpretación, debate, ensayo, análisis” perteneciente al diario “El País” del pasado domingo 18 del mes en curso –recuerden que es Marc Bassets- sea catalán; circunstancia esta que pudiera indicar que lo suyo sea una ataque de prepotencia pre independentista o, lo que sería mucho peor aun, de obsecuencia temeraria. 
¿Y que es la obsecuencia, se preguntarán algunos lectores menos avisados? Obsecuencia es la que practica el ayudante de cátedra que, en el justo momento de estar siendo sodomizado, gira como y cuanto puede su cabeza y dice: “Perdone, señor catedrático, que en situación tan íntima tenga que estar dándole la espalda”.
Antes de sorprenderse tanto el señor Bassets, debiera preguntarse, ya que no recordar, la presencia de una piedra de granito debajo del trono de los reyes británicos, e indagar su procedencia. Quizá así no se sorprendiese tanto de que la lengua y la cultura gallegas formen parte de una convocatoria en la que se recuerda que Londres es una ciudad abierta a todas las lenguas y culturas.
Por aquí no se sorprende nadie y no nos cabe la menor duda de que también haya sucedido así con la española de expresión castellana, al tiempo que se desea que le haya sucedido lo mismo a la catalana…a no ser que lo del señor Bassets sea obsecuencia, en cuyo caso…