Más de dos mil personas se han dado cita durante la mañana domingo en las calles de esta ciudad para participar en la Marcha Vermella que, en apoyo de la candidatura de Vigo para la organización de la Universiada de 2013, patrocinaba Atlántico con la colaboración de un amplio abanico de instituciones, entidades, y diferentes instancias públicas y privadas, mostrando una imagen incomparable que pocas veces se ha producido en la ciudad. La concentración ciclista se ha convertido en un hecho histórico, y ha trocado una serena mañana de domingo vigués en una de las manifestaciones de reafirmación ciudadana más espectaculares e impresionantes de las que podemos constatar desde que nos alcanza la memoria.
Pero los verdaderos protagonistas de un espectáculo pleno, vibrante y cuajado de emoción han sido simplemente los habitantes de esta gran ciudad, todos y cada uno de ellos, sin distinción de edades, sexo ni procedencias, unidos en un afán, bajo una sola bandera y aunados en la consecución de una tarea común que no tiene en cuenta identidades políticas ideologías, filias y fobias. Esta cita clamorosa que ha inundado las calles de Vigo con una marea roja apostando por una idea común, define por si misma la vocación de una urbe pujante y fuerte, unida y convencida de lo que puede la unidad y de lo que es capaz de conseguir cuando existe objetivo y acuerdo. La mañana se inscribe con letras de oro en el calendario más auténtico y optimista del Vigo del siglo XXI, y constituye por si misma el punto de partida real y sincero de un Vigo que desea ser sede de una competición como la Universiada y que se siente plenamente preparada para asumir el reto. Por nuestra parte, nos sentimos felices y sabemos que el esfuerzo ha valido la pena.