La junta de gobierno de Vigo ha dado su aprobación a un expediente de la Alcaldía de cara a la contratación de un proyecto para 'lanzar la imagen global de la ciudad' en los ámbitos local, autonómico y estatal. El proyecto, que tiene un precio de contrato de 200.000 euros, supone dos cosas: de una parte responde a la petición formulada por el Club Financiero de conseguir una 'marca' para Vigo y promocionar la ciudad a través de esa imagen; y, en segundo lugar, entra a saco en las competencias de Turismo, en manos del teniente de alcalde Santiago Domínguez.
Es cierto que Vigo, en efecto, necesita tanto esa marca como una promoción exterior acorde tanto con la importancia de la ciudad como con la creciente importancia que el sector turístico viene adquiriendo en el marco económico local. Bueno es, pues, ese gasto si los resultados que se deriven del estudio responden a los objetivos planteados.
Coincide esta iniciativa con el planteamiento que han hecho los hoteleros vigueses al expresar su rechazo al enfoque tradicional de la imagen de Vigo, tomada casi siempre con el Castro o el puerto como lugares de referencia. Dicen razonablemente por boca de su presidente, José Manuel Barbosa, que si Vigo es la capital turística de las Rías Baixas, 'todas las fotos están hechas al revés, cuando lo que tendríamos que potenciar es la Ría y las playas en primer término'. Añade que Vigo se ve mucho mejor con las Cíes a la espalda que no como ahora, con las islas al fondo. Unas palabras que no conviene echar en saco roto y que pueden contribuir a conseguir esa imagen promocional que ahora se busca.