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FORO VIGO INNOVACIÓN: UN NUEVO INTENTO, Y VAN...
Miguel Font Rosell
Tiempo estimado de lectura: 4 min 30 seg Enviar a redes sociales Imprimir el artículo Agregar a favoritos Descargar en PDF Enviar por correo Texto normal Texto grande
10-01-2012
Miguel Font Rosell
Lo bueno que tiene el cumplir años, entre otras muchas cosas, es que vuelven a pasar por delante de tus narices muchos 'partidos del siglo'.

Vigo vuelve a analizarse. Esta vez por iniciativa de la Zona Franca y de la mano de la Universidad. Hace pocos años lo hizo por iniciativa de la factoría Citroen y la Xunta, de la mano de Kenichi Omahe y otros gurúes internacionales, mientras unos años antes lo había hecho a través del Plan Estratégico con la colaboración de todos los sectores industriales y sociales de la ciudad: tres exámenes de conciencia en los últimos siete años, algo encomiable y muy necesario si antes concurrieran en la ciudad las cuatro características esenciales para que estos estudios sirvan para algo y que en Vigo ni se dieron entonces, ni mucho menos se dan ahora: Fuerte liderazgo, concretos objetivos, clara determinación y coordinación entre todos para su consecución y medios para lograrlo.

El último Plan Estratégico, el tercero de la ciudad, fue archivado y olvidado de todos nada mas finalizarse, mientras el análisis llevado a cabo por la Xunta y la factoría Citroën, centrado en la teoría de la triple hélice (Administración, empresa y universidad al unísono) absolutamente desatendido por parte del Ayuntamiento y la Universidad, y sin líder alguno desde el sector empresarial, pasó a ser simplemente un grato recuerdo para quienes lo seguimos y una nueva frustración.

Atendido lo expuesto sobre este nuevo intento, muy de agradecer, al menos por lo leído sobre lo publicado, desgraciadamente no le auguro mejor porvenir que a los anteriores. La mayoría de las conclusiones, recomendaciones, deseos, etc., valen igual para Vigo que para Albacete: las energías renovables, el cambio tecnológico, el cambio de modelo productivo, la innovación, la recuperación de los espacios degradados, el fomento del transporte intermodal, el fomento de la confianza en los jóvenes, etc., etc. etc. Nada concreto.

Por otra parte, la entidad que lo propone, la Zona Franca, y concretamente su presidenta, quien pudiera darle continuidad, por avatares de la política sectaria que nos toca sufrir, valga o no valga, habrá de ser sustituida para dar paso a otro presidente de la nueva cuerda.

A los empresarios nada se les ha oído en estos últimos días sobre el acontecimiento, ni se les conoce ilusión alguna sobre el particular, ni una clara determinación al respecto, ni ofrecimiento de coordinación, ni en menor medida aptitud a la hora de poner medio alguno para la consecución de los fines perseguidos.

Finalmente, lo esencial, la falta de liderazgo, es no solo lo mas negativo de todo este asunto, sino que en este caso es la causa mas segura del fracaso de este nuevo intento.

El líder, o el pastor, como se quiera, no es quien va tras el rebaño, corrigiendo continuamente su trayectoria, dando palos a un lado y a otro para tener al rebaño siempre controlado. El líder natural es quien sabe muy bien a donde va, echa a andar, abre camino y el rebaño le sigue, sin más.

En Vigo, el okupa de la alcaldía, lo mas ajeno a un líder natural, elevado a la categoría de pastor por otro rechazado, no solo no sabe a donde va, ni gestiona camino alguno, ni permite que otros pastores se lo descubran, ni sabe que hacer con la manada, sino que se centra en dar palos en todas las direcciones, a todos los que no le sigan, a sus vecinos, a los de su propia casa, al colega que le permite pastorear a sus anchas y todo ello con el único objetivo de mejorar el pavimento del redil, hacia donde, en su megalomanía, conduce un camino jalonado de letreritos de 'alcaldía' para que el rebaño (que lo tiene) no olvide quien les pastorea. Por si fuera poco, no le queda ni un solo aliado político, ni en el gobierno central, ni en la Xunta, ni en la Diputación, ni en el puerto, ni en la zona franca, ni en los ayuntamientos limítrofes, ni en la federación de vecinos, ni en la CEP, ni en la Cámara, ni en su partido local, etc. Su mundo es un panorama de pequeños objetivos rurales decimonónicos (mejora de caminos), algo ajeno a cualquier intento serio de llegar a resultados a través de este nuevo intento, encomiable pero, llamado al fracaso por parte de la zona Franca.

Vigo necesita un líder político con objetivos muy claros, capaz de llevar a la ciudad a competir con posibilidades en un mundo global, en una economía feroz que solo admite gestores eficaces y decididos a ello, que ilusione al capital, a los empresarios, a los investigadores, que cree una infraestructura de acogida a las empresas inversoras, que no solo facilite la implantación de quienes vean en Vigo una ciudad con posibilidades para su crecimiento, sino que vaya tras esas inversiones por el mundo, que las persiga y haga del ayuntamiento un lugar de ayuda a tales inversiones y a los vigueses en general, que venda Vigo.

No perdamos de nuevo el tiempo en obviedades e inconcreciones, el futuro de Vigo está en potenciar sus cualidades y ellas residen esencialmente en su puerto (ese que por interés particular tiene atenazado el pastorcillo), en sus posibilidades de ofrecer el mejor transporte marítimo para Europa, pero también de conseguir que esas mercancías lleguen y se vayan en las mejores condiciones (mejora del ferrocarril por el Miño), en volver a ilusionar a los sectores productivos para hacer del puerto de Vigo el primero de España en su trafico con América y pronto con el Pacifico (Panamá), robarle a Valencia el puerto de Madrid, conseguir la autopista atlántica y atraer nuevas factorías automovilísticas y empresas auxiliares.

Lo demás, muy interesante, es secundario.