Martes 22 de mayo de 2012
última actualización: 14:33
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Bajo el nombre ‘Xoias da colección Álvarez’, la Casa das Artes acoge desde ayer hasta el 18 de abril un recorrido por la obra y de la historia del desaparecido emporio vigués. La muestra, comisariada por Beatriz Liz de Cea, recoge 90 piezas elaboradas en Vigo, al tiempo que profundiza en las aportaciones de la firma, desde el punto de vista empresarial, laboral y artístico. Se engloba en la política de recuperación de la memoria industrial.

Las voces de la coral Alborada, agrupación de Cabral, sede principal del Grupo Álvarez, fueron las encargadas de abrir la inauguración de ‘Xoias da colección Álvarez. Esplendor cerámico de Vigo’, que ayer tuvo lugar en la Casa das Artes. Un momento especialmente emotivo, ya que supuso el reencuentro entre los trabajadores de la factoría, algunos integrantes de la propia coral, con la familia Álvarez, encabezada por Moisés Álvarez, hijo y nieto de los responsables de esta iniciativa empresarial. La exposición recoge 90 piezas de cerámica (130 elementos) producidos en las naves de GEA. Propiedad del Concello de Vigo, proceden de los fondos del museo de la factoría de Cabral, unas 400 piezas, catalogadas y seleccionadas por la comisaria Beatriz Liz. Su destino final será el futuro Museo da Cidade, en Castrelos. Los objetos expuestos incluyen modelos históricos como el molde del que salió la primera copa del modelo ‘Perón’, precisamente para agasajar a la primera dama argentina en su visita a Vigo en 1947; uno de los diseños cedidos por el escultor Mariano Benlliure, o réplicas de la Copa del Generalísimo o de la vajilla para la boda de los duques de Lugo. ‘Lo curioso de Álvarez es que sus artículos estaban en las mejores mesas de España, pero también en las casas de clase media; en Vigo, todo el mundo comía en platos Álvarez’. Pero para Liz de Cea, lo más destacable de la obra de GEA, es el incalculable valor que tiene desde el punto de vista patrimonial y artístico: ‘La decoración, la calidad de la porcelana y los tipos siguiendo los estilos europeos caracterizan esta obra’. Las piezas originales se combinan con moldes y parte de la maquinaria con la que se elaboraban lozas y porcelanas, aunque el proceso manual fue una de las facetas de esta fábrica: ‘La decoración a mano de un jarrón llevaba un promedio de seis meses’.