Una renovada Cristina Pato regresa a los foros de la música tradicional con una nueva propuesta discográfica, ‘The Galician Connection’, en la que combina temas folclóricos con melodías contemporáneas, interpretados a ritmo de gaita, aumentando su dimensión musical. Este viernes lo presentará en El Corte Inglés en una firma de discos.

Cristina Pato permanecerá esta semana en Vigo presentando su trabajo. foto: vicente.
Alcanzó la popularidad con 19 años. Su disco ‘Tolemia’ (1999) y su vitalidad sobre el escenario le abrieron las puertas del éxito a una joven ourensana (1980), que con el pelo verde aportaba una bocanada de aire fresco al mundo de la gaita. Once años más tarde, regresa con su cuarto disco en solitario, que se une a sus más de veinte colaboraciones entre las que se encuentra su aportación en ‘Yo-Yo Ma and friends’, galardonado este año con un Grammy. Pato compagina su carrera de gaitera con su faceta como concertista de piano clásico. Se doctoró en Musical Arts, por la Mason Gross School of the Arts de la Universidad de Nueva Jersey, donde trabaja como profesora adjunta de piano. Reside en Nueva York, pero mantiene intactos sus lazos y su sentir gallego. Ahora, con su nuevo trabajo, ‘The Galician Connection’ Cristina Pato consigue combinar todas las áreas de su vida y de su música.
En este disco, la gaita abandona sus registros habituales para adentrarse en melodías hasta ahora vetadas a este instrumento.
Es un poco la búsqueda de un lenguaje personal, lo más sincero y honesto posible. Pasaron nueve años desde mi último disco en solitario, y es mucho tiempo en la vida de una mujer. De los 20 a los 29 años he cambiado y mis gustos también. La principal diferencia con mis trabajos anteriores puede estar en que antes los hacía cara afuera, y éste es hacia dentro, más introspectivo.
¿Su residencia en Nueva York le influyó en su música?
Influye todo muchísimo. Nunca había estado en un sitio tan cosmopolita y con una fusión de culturas tan fuerte. Ayuda la facilidad con la que se conecta con otros músicos, que depende desde donde se vean resultan tan exóticos como una gaita gallega en Nueva York. Es lo que realmente me fascina de la ciudad y me ha enganchado: su carácter multicultural.
¿Cómo reaccionaron los neoyorquinos ante la gaita gallega?
La primera ocasión en que toqué la gaita fue en 2006, en un concierto en el Carnegie hall, y la reacción resultó increíble. Fui portada de la sección de Artes de New York Times, debido en parte en que es un instrumento exótico. Allí están acostumbrados a la escocesa y a la irlandesa, por lo que la interpretación va siempre acompañada de una explicación.
Una vida entre rascacielos
¿Cómo es un día en la ciudad de los rascacielos?
Me levanto muy temprano, entre las 6 y las 7 horas, porque el piano requiere mucha dedicación, unas cuatro horas de estudio. Imparto clases en la universidad, aunque pocas horas a la semana, y suelo participar en ensayos colectivos. Además voy al gimnasio todos los días. En general, procuramos aprovechar al máximo la oferta cultural de Nueva York: mi marido y yo vamos todas las semanas a la ópera o a exposiciones.
¿Regresará a Galicia o ya se considera neoyorquina?
Fui por dos años de doctorado y ya han pasado dos años más. Sigo queriendo volver a Galicia porque es mi casa, pero estoy a gusto allí, y a nivel profesional, se me abren puertas con las que nunca había soñado.
¿Dónde se ve dentro de otros diez años?
No lo sé. Seguiré trabajando en mis dos mundos: la música contemporánea y la gaita, porque necesito ambos y creo que tengo mucho que decir. Por otra parte, la dirección de orquesta es otra faceta que me interesa mucho.
‘En Nueva York encontré el nexo de unión entre la gaita y el piano’
Aunque nunca ha abandonado la gaita, viajó a Nueva York para centrarse en el piano, ¿cómo logra el equilibrio?
Llegué a Nueva York para estudiar un doctorado, centrarme en el piano y alejarme de la dinámica en la que me había metido. Allí encontré el nexo de unión entre la gaita y el piano, entre el folk y la música clásica. Hasta entonces parecía que mi vida estaba dividida en dos facetas: la conocida, la gaitera, y la desconocida, la pianista; y no era capaz de conectar esos dos mundos. Conseguí esta fusión que se aprecia en ‘The Galician Connection’.
Regresa más madura, más sofisticada, ¿queda algo de la gaitera del pelo verde?
Muchísimo. Queda todo y nada. Ahora tengo 29 años y más experiencia, lo que me aporta mayor calma y saber administrar la energía. Permanece intacta la curiosidad ante nuevos mundos, una esencia que Nueva York incrementa. Y lo que ya no existe, es la intérprete que se limitaba a tocar. En este disco controlo el proceso de principio a fin: la composición, el diseño...todo está relacionado directamente conmigo.
En marzo tocará en la India, ¿cómo surge este proyecto?
Es un sueño hecho realidad. Conocí a Sandeep Das en 2006 y desde entonces nos hemos planteado esta colaboración. Tocaremos del 3 al 13 de marzo en Nueva Delhi, Patna y Calcuta, con músicos hindúes, la Hum Ensemble. Sandeep pretende crear una conexión entre la música de su país con intérpretes occidentales, por lo que también se tocará un órgano de boca chino, un sheng, y un kamancheh, conocido como el violín iraní.
Luego regresará para presentar su disco, primero en España y en verano en EEUU, ¿de dónde saca la energía?
Este año es especialmente frenético . Comenzó con e l grammy, sigue la gira por la India y la presentación de mi disco. Me considero una afortunada porque llevo once años viviendo de la música. He tenido oportunidades, y estoy orgullosa porque soy consciente de que las he aprovechado al máximo.