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De los cuatro puntos sumados, tres menos; y a los problemas económicos habidos, 3.000 euros más. El Vigo Stick ha recurrido ante el CEDD la sanción federativa por no acudir a jugar en Mataró el pasado 17 de octubre y considera que tiene todas las de ganar.
El Vigo Stick, en su ‘annus horribilis’, está enfrascado ahora en cuestiones legales. El Comité de Competición de la Federación Española lo ha sancionado con la pérdida de tres puntos y una multa de 3.000 euros por no presentarse al encuentro liguero que debía jugar en Mataró en la séptima jornada, y el Comité de Apelación acaba de refrendar el fallo. Sin embargo, el Vigo Stick ya ha recurrido el castigo ante el Comité Español de Disciplina Deportiva, adjuntando además la solicitud de suspensión cautelar de éste. La Federación entiende que el referido encuentro estaba fijado para el pasado 17 de octubre, martes, de forma automática al tener que disputar el Mataró competición europea esa semana, remontándose a un presunto acuerdo del año 1991. Además, apunta que dio traslado vía e-mail al Toshiba de la fecha y los árbitros del choque. Por su parte, el Vigo Stick argumenta que el calendario aprobado en la Asamblea del 13 de junio establecía que el partido se jugaría el sábado 21 y que no existe ninguna norma que dé traslado del choque al martes sin mediar comunicación previa y, si el club rival es de otra autonomía, aceptación expresa por parte de éste. De hecho, sostiene que el único órgano con capacidad para aprobar el cambio sería la Comisión Delegada, y ésta no ha tratado el tema. Otra línea de defensa es que nadie puede obligar a un equipo no profesional a jugar entre semana. De hecho, el club ha enviado a la Federación y al CEDD los contratos de trabajo y los certificados de estudios de sus jugadores.