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‘Ser segundo no valdría para nada’. Miguel Romero (Vigo, 1979) tiene la suficiente experiencia como para valorar en lo que vale el título de campeón de España absoluto logrado el pasado sábado en la categoría de -73 kilos: ‘Sobre todo, me abre muchas puertas porque se inicia ya el circuito preolímpico’. Londres es la meta del primer vigués con título en un Nacional.
Es un especialista en ‘Ne Waza’, es decir, en lucha desde el suelo. A ras de tierra ha forjado un carácter competitivo y perseverante que el pasado sábado en Leganés lo llevó a un hito histórico: ser el primer vigués en proclamarse campeón de España absoluto de judo. ‘He tenido la suerte que no tuve otras veces’, se limita a reflexionar, recordando cuando el año pasado una lesión en un dedo le privó de este mismo título en los Nacionales disputados en A Coruña. Porque para este producto de la factoría del Vieirasa Famu, lo fundamental no es la alegría del presente, sino la ilusión del futuro: ‘Sobre todo, el título te abre muchas puertas. Quedar segundo no valdría para nada. He tirado una puerta abajo’. Porque ser campeón de España supone que la Federación cuente con él para el circuito europeo preolímpico que se inicia el próximo mes de abril y que culminaría allá en Londres 2-: ‘Ésa es la meta. Con mi edad —30 años—, serían mis primeros y últimos Juegos y, probablemente, el final de mi carrera’. Miguel se sabe treintañero, pero también advierte de que en absoluto se siente demasiado veterano. ‘Me encuentro muy bien. Me he cuidado mucho siempre y las ganas y la mente te tiran mucho para delante. La oportunidad me llega a una edad en la que me encuentro bien y echaré el resto para llegar a Londres’, reafirma el judoka vigués. Y ha demostrado en múltiples ocasiones que nadie debe dudar de su perseverancia. No en vano, tuvo que acostumbrarse a ser subcampeón de España hasta en tres ocasiones antes del título del pasado sábado. En el gimnasio del Vieirasa Famu saben bien de ese empeño por llegar a lo más alto del judo internacional. Aquel bronce en el Mundial Universitario en 2006 pide ya una continuidad a nivel internacional y Miguel está dispuesto a dársela. Mientras, compagina sus entrenamientos con su trabajo de profesor de educación física en un colegio de Primaria y la imprescindible preparación de las oposiciones para optar a una plaza. Todas esas batallas tienen a Vigo como escenario: ‘Es un orgullo ser el primer campeón de España vigués. Soy un fanático de Vigo. Llevo aquí toda la vida y soy muy paleto para eso. La pena es que no haya más’.