Martes 22 de mayo de 2012
última actualización: 14:20
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El supervisor de la empresa de seguridad israelí ICTS, encargada de monitorizar la seguridad en el aeropuerto holandés de Schiphol, permitió al nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab abordar el vuelo 253 de la aerolínea Northwest con destino a Detroit pese a que la normativa instaurada por la propia empresa debería haber sospechado de pasajeros que, como el suicida, cumplían una serie de criterios de edad, nombre, ruta de viaje ilógica, billete caro y comprado en el último momento o ausencia de equipaje, según revela este domingo el diario israelí 'Haaretz'.

Abdulmutallab intentó sin éxito detonar un potente explosivo que llevaba escondido en su ropa interior cuando el avión se disponía a aterrizar en el aeropuerto de Detroit el día de Navidad.
ICTS y dos de sus filiales están siendo investigadas para esclarecer por qué no se detectó al presunto terrorista a partir de estos indicios, incluso obviando el hecho de que los servicios secretos disponían de información sobre la radicalización ideológica del sospechoso.
Ahora tanto ICTS como la empresa de seguridad holandesa G4S, se atribuyen mutuamente la responsabilidad por el fallo, del mismo modo que lo hacen las autoridades del aeropuerto de Schiphol, en Ámsterdam, por un lado, y la Autoridad Federal de Aviación y los servicios secretos estadounidenses, por otro.
Se trata de un doble fallo. El propio presidente estadounidense, Barack Obama, ha reconocido que ha habido un fallo de los servicios de inteligencia por la deficiente gestión de la información remitida al Departamento de Estado y también, probablemente, a la CIA procedente del propio padre del sospechoso y de los servicios secretos británicos.
Por otro lado estaría el fallo del sistema de seguridad, en el que está directamente implicada la empresa israelí ICTS. Esta compañía tiene una filial, I-SEC, que a su vez tiene una filial llamada PI (Pro-Check International) que presta servicios de consultoría, instrucción, formación, inspección y supervisión a aeropuertos.
Hace dos décadas ICTS comenzó a aplicar el sistema de seguridad empleado en Israel que cataloga y evalúa el grado de riesgo de cada pasajero en función de una serie de criterios como edad, nombre, origen o comportamiento durante el interrogatorio.