Martes 22 de mayo de 2012
última actualización: 14:20
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Las tradicionales tiendas de ultramarinos que se vieron obligadas a desaparecer con la aparición de los supermercados están renaciendo gracias a la población inmigrante. Vigo cuenta con varios establecimientos de alimentación con productos importados de países con mayor número de residentes en la ciudad.

Hace diez años, Meli abrió un cíber-locutorio en Vigo en la calle Urzaiz. Al principio, el negocio sólo se dedicaba a este servicio, pero poco a poco fue adaptándose a las demandas de sus clientes, la mayoría inmigrantes. ‘Empezaban a preguntarme si tenía productos de alimentación de determinados países y fue entonces cuando me planteé modificar el establecimiento’, explica. Así, desde hace seis años es uno de los pocos ‘ultramarino’ existentes para cubrir la demanda de residentes procedentes de Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Uruguay, Paraguay o Bolivia y que comienza a recibir ofertas de proveedores desde Rumanía y distintos países de África. No es la única tienda de alimentación específica para la población extranjera, aunque sí una de las más completas. En casi todos los locutorios y cibers de la ciudad se pueden encontrar ciertos productos de alimentación e incluso existe también una tienda latina en la calle Pi i Margal. El incremento de población inmigrante en los últimos años en Vigo, actualmente hay censados 17.317 en su mayoría brasileños y portugueses, ha sido clave para que los negocios se adapten a las necesidades de las nuevas colonias de residentes, que a pesar de salir de su país, no renuncian a sus orígenes. ‘Los ciudadanos brasileños compran sobre todo farofa pronta, harina de yuca y carne seca. También unos turroncitos, que se llaman pasoquiñas y que se venden mucho en estas fechas’, asegura Meli. En cuanto a Perú, el producto estrella es el choclo, una especie de maiz, pero de mayor tamaño que el que acostumbramos a ver en los supermercados nacionales y de sabor diferente. También lo es el ají, un pimiento muy parecido es aspecto a la zanahoria, pero que poco o nada tiene que ver con la tradicional hortaliza y que es ideal para hacer cremas. Los colombianos, venezolanos y panameños compran las arepas, que son unas tortas de masa o harina de maíz de forma circular y semi-aplanada que generalmente se cocinan asadas o fritas. Los mexicanos y colombianos piden hojas de plátano, grandes y de color verde, dicen que dar un aroma y sabor especial a los plátanos. Junto a la comida, también se puede encontrar bebida, infusiones, cafés y hasta chuches típicas latinoamericanas. Las ventas de cara a las Navidades también se han notado en estos establecimientos. ‘Se ha vendido bastante comida, aún así, se trata de una apuesta en general muy arriesgada porque al principio pierdes dinero. Poco a poco, la gente va viniendo y hasta te haces un poco experto en cocina internacional’, asegura Meli. En su establecimiento también hay ofertas en determinados productos durante estos días festivos, como los chifles, a 060 euros. Los chifles son típicos de Perú, Ecuador y Bolivia y son rodajas o lonchas fritas de plátano verde o inmaduro y sazonadas. No obstante, los precios no son los mismos que en un supermercado habitual. Lógicamente, son más elevados porque ‘te cobran portes y tienes que hacer un pedido mínimo’, explica la propietaria del establecimiento. Aún así, hay clientela fija que suele hacer la compra en estos ‘supermercados’ para extranjeros donde cuesta encontrar un producto con un nombre descifrable. La mayoría son para los vigueses totalmente desconocidos lo que supone una alternativa gastronómica.