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La junta de compensación de Rosalía de Castro, que dirige desde 1994 el desarrollo de esta urbanización, prometió iniciar las obras antes de fin de año y ha cumplido. Las máquinas comenzaron a trabajar a finales de la pasada semana en el tramo que resta, entre Serafín Avendaño y García Barbón, para cumplir su parte con el Concello y poder abrir al fin la calle en su totalidad en unos meses, desde García Barbón hasta Colón.
Una actuación que llega 15 años después de lo esperado tras acumularse toda clase de problemas, incluyendo la aparición de otro grupo de salinas romanas de obligada conservación.
La junta de Rosalía-2 consideró que este hallazgo no tenía por qué afectar a la construcción de la calle ni de algunos de los edificios previstos desde hace quince años. En efecto, ya se ha puesto en marcha la urbanización del tramo de Rosalía y la nueva Rúa Miragaia, por ampliación del viejo callejón, que conectará García Barbón con Areal. En cuanto al párking, tras los recortes en el proyecto, para que no afecte al yacimiento arqueológico, también hay vía libre. En principio, el vial irá por encima y debajo estarán situados los restos romanos, sin que queden afectados por las obras, sometidas al control arqueológico.
El primer edificio, ya avanzado
La urbanización Rosalía de Castro-2 se puso en marcha poco después que el tramo entre las calles Pontevedra y Oporto, pero al contrario que éste, su desarrollo se estancó al acumularse las dificultades y sólo ahora parece todo despejado con la construcción de la calle y el primero de los edificios, propiedad de Inmobiliaria Atlántica, de Ubaldino Rodríguez, destinado en parte a oficinas. En este tramo de la calle Rosalía se contempla la construcción de unas 700 viviendas, la mayoría de tipo medio-alto, así como un aparcamiento. La crisis económica, que ha repercutido de forma directa sobre el sector inmobiliario, y la aparición de restos romanos obligaron a la suspensión de las obras cuando ya estaban en marcha los cimientos y muros-pantalla de los primeros bloques de pisos, lo que parecía frustrar definitivamente la ordenación. Las salinas romanas de Rosalía, Areal y Marqués de Valladares, que conformaba un mismo espacio, pueden ser las mayores y mejor conservadas de Galicia, de ahí el interés por musealizar al menos alguna parte. Sin embargo, Cultura no se ha pronunciado sobre cómo se preservará este hallazgo de Rosalía-2.