Martes 22 de mayo de 2012
última actualización: 13:51
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El Auditorio de Vigo ya es visible gracias a un impulso en la construcción que permite al alcalde asegurar que se inaugurará el 1 de enero de 2011, fecha no del todo confirmada por los técnicos de la obra. Ayer tocó paseo de Abel Caballero en Beiramar, donde incluso subió hasta la planta más alta del futuro hotel, ya construida.

Las obras de construcción del Auditorio-Palacio de Congresos de Vigo alcanzaron otro hito al llegar a su última planta el hotel, una de las piezas del complejo. Para celebrarlo, los obreros colocaron el tradicional árbol que marca el techo y el alcalde Abel Caballero se dio una vuelta de inspección. Feliz, llegó a la conclusión de que su profecía se cumplirá y emplazó a toda la ciudad a que dentro de poco más de un año, el 1 de enero de 2011, participe en la inauguración del edificio de Beiramar con un concierto que promete ser histórico. Recordó ante los medios de comunicación que en el pasado había agoreros que negaban la terminación en plazo del palacio de congresos vigués y agradeció a la empresa constructora, la UTE compuesta por Sacyr y Caixanova, entre otras firmas, por el impulso dado ‘que ha permitido recuperar el tiempo perdido a causa de la huelga del metal’. Claro que los técnicos de la obra no son tan optimistas y estiman que el Auditorio estará listo en 2011, pero difícilmente en enero, quizá unos meses más tarde, si no se producen retrasos inesperados. De momento, se trabaja a plena potencia con unas 150 personas sobre el terreno, por lo que la estructura en piedra está ya concluida casi por completo y restaría por instalar toda la cubierta. Esta operación se alargará lo que resta de año y parte de 2010, ejercicio en el que también tendrá que estar terminada la fase de adecuación del interior, lo que incluye tanto el hotel de cuatro estrella con 120 habitaciones como la sala principal, de 1.500 butacas. Además, el alcalde quiere que el Auditorio también acoja en su zona comercial la Biblioteca del Estado, tras fracasar las dos ubicaciones anteriormente planteadas: la plaza del Rey y la Escuela de Artes y Oficios. Tampoco sería fácil su emplazamiento en el palacio de congresos, ya que exigiría modificar el contrato y cambiar la concesión en propiedad para el Estado. Abel Caballero reconoció que este asunto está ahora en manos de los abogados del Estado y de Patrimonio del Ministerio de Hacienda, que tendrá que dar su visto bueno a esta operación.