Martes 22 de mayo de 2012
última actualización: 13:21
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Se dice Cabalá y no Cábala y nada que ver con las pulseras rojas ni con las botellas de agua a seis euros el medio litro que populariza la cantante estadounidense Madonna, indica Michael Laitman, fundador del Instituto de Cabalá Bnei Baruch, que pasó por Madrid esta semana y derribó falsos mitos sobre su enseñanza.
'Tenemos un gran problema con todos esos que, bajo el nombre de Cabalá, venden agua santa, hilos rojos, como Madonna', asegura en una entrevista Laitman, de origen bielorruso y defensor de esa Cabalá 'auténtica', más allá de quienes se benefician en páginas como www.kabbalahredbracelet.com de todo un sistema de merchandising.
'La sabiduría de la Cabalá dice que lo que nosotros hacemos con nuestro cuerpo no es nada, más allá de su efecto psicológico. Estudiamos el placebo en el hombre y entendemos que actúa las fuerzas interiores como un remedio. Pero lo que necesitas es el conocimiento. Todo lo demás es secundario', explica este gurú de la Cabalá con estudios en Filosofía y Cibernética Médico-Biológica.
Secta, religión, rama del judaísmo o manual de autoayuda son distintas categorías en las que la Cabalá ha sido emplazada, pero Reitman, que en su instituto de estudios cabalísticos en Internet cuenta con dos millones de seguidores en todo el mundo, evade todo contacto con la mística.
'Se han desarrollado muchas leyendas sobre la Cabalá', explica Raitman. 'Se decía que estudiaba las estrellas y descubría la suerte, el destino. Había estado oculta durante muchos años y pensaron que era mística, pero en realidad es una ciencia que nos dice que en la naturaleza se encuentra el programa de nuestro funcionamiento'.
Estos conocimientos provienen de hace 5.000 años en Babilonia, cuando el colapso de la civilización de 'un hombre que perseguía a su propio ego' se tradujo en la división del mundo en distintas lenguas que imposibilitaban la incomunicación, según el Antiguo Testamento.
Ahora, la Historia se repite: 'Vivimos una situación parecida. La crisis económica y ecológica son un resultado directo del egoísmo imperante ahora. Entraremos en una crisis más grande aún y vendrán tiempos peores. Entonces emergerá la Cabalá como única alternativa. Soy cien por cien optimista a ese respecto', asegura.