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El ciclista de O Rosal concluyó la Vuelta a Burgos con dos buenas noticias. Venció el Premio de la Montaña y Álvaro Pino le comunicó su selección para formar parte del equipo del Xacobeo en la Vuelta a España. El corredor reconoce que el principal objetivo es tocar el podio con Mosquera, además de intentar buscar una etapa o la montaña mendiante fugas.
—Confirmado para la Vuelta a España, ¿está contento?
—Iba a la Vuelta a Burgos con esa incertidumbre y allí me lo confirmaron, lo que siempre es bueno para la concentración. Los otros años me avisaron pocos días antes, pero ahora, con dos semanas de antelación, da tranquilidad.
—En cuanto a la preparación, podrá estar más concienciado...
—Sobre todo es una cuestión psicológica. Otras veces tenía que estar pendiente de las demás carreras, ver cómo me encontraba allí. Este año es diferente. Comenzamos esta semana los entrenamientos en altitud y cambia un poco la mentalidad y también los entrenos.
—Usted tiene buenos recuerdos de la Vuelta a España.
—Sobre todo del primer año. El año pasado empecé muy en forma y se me hizo largo. Por contra, en la primera participación, la afronté bien. Era mi debut como profesional y estuve quince días con el maillot de la montaña. Fue una alegría y una buena experiencia.
—Con Ezequiel en el equipo, ¿la misión es ayudarlo?
—La verdad es que está muy bien de forma. Lo demostró en Burgos ganando la última etapa. En el equipo estamos mentalizados para ayudarle, porque creemos que este año puede estar en el podio. Después, a nivel individual, podemos buscar una etapa o alguna fuga para conseguir la montaña.
—La actuación de Burgos, con una etapa, la montaña. ¿Es una inyección de moral?
—Sí, aparte en un momento muy bueno, era la carrera antes de la Vuelta y vino todo de golpe en la última etapa, que fue una jornada redonda. Cogí la escapada y después Ezequiel remató la etapa. El equipo estaba con algunas dudas sobre la condición de Mosquera tras su lesión, pero éste demostró que está a tope.