Hoy viernes, a las diez y media de la noche, nueve bandas históricas de Vigo pertenecientes al movimiento pop y rock de los años sesenta, volverán a un escenario para tocar sus temas y rememorar la música que dominó aquellos años dorados de una década histórica. Las nueve formaciones, nutridas por los veteranos músicos que las integraron hace cuarenta años, se aprestan a reverdecer las muchas virtudes de una música inspirada especialmente por los genuinos representantes del pop británico de la época, la que hicieron especialmente los Beatles, la influencia más poderosa. La cita es en Caixanova.

José Luis Manjón de los ”Condors”, Carlos Mateo, y Roberto Vidal y Manuel Orío de ”La Comisaría”. foto: j.v.landin.
Nueve bandas históricas, una treintena de músicos que se hicieron y se curtieron en aquella década prodigiosa de los sesenta, su música y sus recuerdos, se darán cita este viernes y a partir de las diez y media de la noche en el Centro Cultural Caixanova en el curso de un concierto que ofrecerá motivo para el recuerdo y mucha munición para pasar dos horas inolvidables. Presentado por un tipo que pertenece a esa quinta inimitable como Manquiña, el concierto al que se ha denominado ‘Vigo Yeyé’ en atención y recuerdo a un término acuñado en la época que se empleó para designar a los melenudos músicos que representaron a una generación de ruptura, este concierto se plantea como el broche de oro con el que se corona un proyecto de largo recorrido que propició la grabación de un CD y DVD editado en Navidad con pleno éxito, y un libro firmado por Fernando Ferreira, guitarrista y componente de aquella movida, a la que puede considerarse también como raíz de la que llegó después, en la década de los ochenta, con formaciones como Siniestro Total o Golpes Bajos. Segundo Grandío, productor de todo este emotivo rencuentro desde el sello ‘Pai Música’, fue el bajista fundador de la primera de estas emblemáticas bandas. José Luis Manjón, Roberto Vidal, Carlos Mateo y Manuel Orío son cuatro de los músicos que intervendrán en el espectáculo y memoria viva de una época irrepetible de la que recuerdan casi al dedillo cada uno de sus pormenores. Manjón, por ejemplo, toca la guitarra en ‘Los Condors’, su banda de siempre con la que comenzó cuando era un escolar y a la que abandonó cuando tocó dispersarse en los años finales de la década cuando la mayor parte de los protagonistas de aquel movimiento dejaban su ciudad para marcharse a estudiar a Madrid y e l rebufo creador de unos años muy intensos y cuajados de emociones y experiencias amenazaban con echar definitivamente el telón. Carlos Mateo, por su parte, ha estado en muchos grupos y es capaz de tocar teclados, guitarra y bajo. En la cita del viernes se presentará en singular, sin contar con el respaldo de alguna de las muchas formaciones en las que estuvo integrado, sino en compañía de un respaldo variopinto que le prestan sus amigos y compañeros de otros equipos presentes en el concierto. Roberto reconoce con humor que es algo así como un batería de guardia que tocará para muchos. Disfruta haciéndolo.
La música de una década que revolucionó el mundo
Para todos ellos, uno de los motivos que convierte este concierto en un hecho de características notables es la posibilidad de emplear las técnicas más avanzadas de grabación y sonido para reproducir una música que los pioneros hicieron con lo puesto. ‘Son canciones —destaca Carlos Mateo— que no pudieron registrarse en su momento porque trabajábamos con unos medios muy precarios y que ahora suenan como cañones. Vamos a disponer de unos medios con los que aquellas bandas no podían ni imaginarse. Ni siquiera los propios Beatles, cuyo equipo de directo no se puede comparar con lo que va a estar amparándonos en escena durante este encuentro’. Hace algo más de cuatro años, esporádicos encuentros entre veteranos representantes de la música de aquellos momentos propiciaron la semilla de un proyecto de alcance que proponía la grabación de un disco y la edición de un hermoso libro de estudio y reconstrucción investigadora que hoy está en los escaparates de todas las librerías. El libro, obra de Fernando Ferreira el líder de los ‘Stags’, una de esas formaciones históricas que estará en Caixanova hoy por la noche, se ha convertido en una guía de valor inapreciable para entender un movimiento popular y cultural serio y profundo. Y el CD, se grabó durante el verano en los estudios ‘Casa de Tolos’ al mismo tiempo que se rodaba un clip de imágenes por cada una de las bandas que participó en sus contenidos. El resultado, compuesto por veinte temas todos propios a dos por banda, es uno excelente ejemplo de que la música, si es de calidad, no desmerece a pesar del tiempo.
El paso final que corona un largo proyecto con libro y disco
Dice José Luis Manjón, que subirá a escena armado de su guitarra acústica con la ilusión de reconstruir Los Condors, que nadie nunca ganó un duro por hacer lo que más le gustaba salvo aquellos que, una vez agotada la magia del momento, siguieron dedicados a la música desde un punto de vista profesional. ‘Recuerdo que en una actuación en Noia, en la que tocamos desde las once de la noche hasta las cinco de la mañana, nos pagaron ocho mil pesetas’. La música fue, ha sido, sin embargo, una compañera inapreciable a la que casi ninguno ha renunciado. La mayoría de estos veteranos de cien batallas en los escenarios se han dedicado a profesiones y los hay arquitectos, periodistas, profesores, funcionarios, médicos o viajantes de comercio que acudieron a la llamada de una nueva grabación ilusionados y con sus virtudes intactas. ‘Esto de tocar es como nadar o montar en bicicleta —define Roberto Vidal— que no se olvida. Hay que ponerse las pilas y nada más’. Roberto y su banda, ‘La Comisaría’ es la única que permanece en activo y rinde homenaje frecuente a esta música y a los Beatles a los que sus cuatro componentes adoran. Esta sería una noche muy especial con un genio como Manquiña como maestro de ceremonias y un concierto del que brotará un nuevo CD que se emitirá más tarde por diferentes cadenas de televisión. Un hecho inolvidable y un motivo para que muchos de sus protagonistas vuelvan a abrazarse y a contar miles de divertidas anécdotas tras muchos años de haberse perdido de vista. Una ocasión que merece el respaldo del público de Vigo.