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El patronato, reunido por vez primera en cuatro años, descarta cambiar el nombre Islas Atlánticas

El Parque Nacional Islas Atlánticas no termina de librarse de la plaga de visones, que se remonta a una puesta en libertad de varios cientos de ejemplares que se encontraban enjaulados una granja peletera en el Val Miñor. Este pequeño mamífero no sólo es muy apreciado por su piel, sino que también resulta agresivo, voraz y prolífico, capaz de arrasar por donde pasa. Otra de sus características es que puede nadar con facilidad más de 60 kilómetros, por lo que varios han logrado atravesar la distancia entre la costa y las Cíes y asentarse. Según indicaron fuentes del Parque Nacional, que ayer celebró la primera reunión de su patronato en cuatro años, han sido localizados al menos dos visones (se desconoce el sexo), uno en cada isla, y ya han sido instaladas varias trampas para tratar de cazarlos. Si hubiera más y fueran capaces de reproducirse sería una auténtica catástrofe, porque arrasarían con la fauna autóctona, comenzando por los nidos de aves, tanto de gaviotas como de otras especies, como los cormoranes. De momento, se han puesto en marcha los mecanismos para reducirlos, aunque no es la primera vez que esto ocurre y la amenaza parece no tener fin. En cuanto al patronato, la noticia estaba en su propia constitución en Vigo —en la delegación de la Xunta porque el Parque Nacional no tiene todavía sede propia— presidido por el ex conselleiro Fernando Garrido Valenzuela. Han sido cuatro años sin reuniones y Garrido reconoce no saber el motivo. En todo caso, insistió en la recuperación de la normalidad en esta etapa, y advirtió de que entre sus prioridades no se encuentra el cambio de denominación, pese al litigio perdido por el Ministerio de Medio Ambiente, anterior titular del espacio. ‘No renunciamos a llamarnos Parque Nacional Islas Atlánticas de Galicia, en absoluto’, indicó Fernando Garrido. En cambio, sí será una urgencia la apertura del centro de interpretación y sede del organismo, que cuenta con 150 trabajadores, y que estará en el edificio Cambón, en el Casco Vello. Ya hay licencia municipal y estará listo en diez meses. El presidente del patronato tiene una idea de lo que quiere en su interior: que sea tan atractivo que ‘entren ganas de hacer una visita cuanto antes a las islas’. Hasta 200.000 personas podrían pasar al año por su interior.