Jueves 18 de marzo de 2010
última actualización: 02:43
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El juzgado de lo Penal 1 de Vigo acogió ayer un único juicio, con numerosos testigos y que ha tardado seis años en celebrarse. El delito, los daños causados por una pintada en cuatro piedras de una finca. La curiosidad, una de las tres acusadas ejerció al mismo tiempo de abogada.

Seis años de instrucción, cerca de diez testigos acusadas, miembros de misma familia (madre hijas) por unas pintadas cuatro piedras. El Juzgado lo Penal número 1 de acogió ayer este juicio, prolongó durante casi mañana y en el que se caso insólito hasta ahora en las salas de la ciudad, una de las propias acusadas ejerció también como abogado de la defensa . En e l momento de prestar declaración, se quitó la toga, y bajó del estrado para ser sometida a las preguntas del fiscal y de su propio abogado, algo que ella misma en la vista calificó de ‘surrealista’. No fue el único detalle a destacar de la sesión , que comenzó con una hora de retraso. El fiscal acusaba a una mujer y a sus dos hijas, de 24 y 35 años de causar daños en una finca de Morgadáns, en Gondomar. Concretamente, de pintar sobre cuatro piedras y con un spray las iniciales CV, causando un daño estimado en 557,74 euros. Además, se les imputaba una falta de injurias contra el propietario de la finca, por lo que solicitaba una multa de 12 meses y 20 días. La sala de lo Penal, que en un día puede celebrar una media de cuatro o cinco juicios, sólo tenía marcado ayer esta vista, que bien podría considerarse como un ‘macrojuicio’ por la duración del mismo y el número de testigos. El juicio contó además con un interés añadido al conocer que la hija mayor de las dos acusadas era a la vez la abogada de su hermana y su madre. Durante el interrogatorio de la acusada a sus familiares, ejerciendo como abogada, se produjeron momentos algo tensos en los que la juez tuvo que recordar que el juicio no era una película ni estaban en un ‘patio de colegio’ debido a lo insólito de la situación. La madre, la primera en responder a las preguntas, negó haber ido a la finca con la intención de causar daño alguno. Afirmó que esa finca siempre fue propiedad de su familia y que por eso las piedras estaban marcadas con las letras CV correspondientes al nombre de su madre. Al observar que alguien las había tratado de borrar, cogió un spray para remarcarlas, pero entonces fue cuando, según su testimonio, el denunciante apareció en la propiedad insultándole y empujándole, por lo que no llegó a hacer nada. Los hechos se remontan a 2003 y en todo este tiempo los juzgados ya han resuelto el asunto de la propiedad de la finca por vía civil, dando la razón al demandante. Según la familia acusada, esa propiedad siempre fue de sus antepasados por lo que no tenían conocimiento de que en ese momento no les pertenecía. La otra parte, el demandante, dio una versión totalmente contraria en la que afirmaba que la madre llegó a amenazarle con una vara, a lo que la abogada-acusada respondió informando de que iba a denunciarle por falso testimonio.