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paro en el metal

La huelga del metal provoca en Vigo graves disturbios que se saldan con 20 heridos

Batalla campal entre huelguistas y policías con barricadas y cargas en varios puntos de la ciudad
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ANDREA ESTÉVEZ - vigo - 05-06-2009

Vigo ardió. Vigo tembló de miedo. Vigo quedó destrozado. Durante cuatro horas la ciudad estuvo ‘tomada’ completamente por los huelguistas del metal, por unos cuantos manifestantes que a las 9.30 de la mañana parecieron volverse fuera de sí y dejaron a la ciudadanía atemorizada. Era fácil saber dónde se encontraban. Sólo hacía falta seguir el rastro de contenedores quemados, papeleras volcadas, mesas y sillas de cafeterías en medio de la carretera, vallas tiradas y numerosísimos trozos de adoquines, piedras y tornillos gigantes que se encontraban en las calles.

Algunos de los huelguistas se fotografían ante la barricada levantada en el astillero de Barreras para tener un recuerdo de la jornada de incidentes.
Algunos de los huelguistas se fotografían ante la barricada levantada en el astillero de Barreras para tener un recuerdo de la jornada de incidentes. Foto: vicente

Fueron madrugadores y a los primeros que sorprendieron con sus temerosos actos fue a los miles de cruceristas que se encontraban en el ‘Independence of the Seas’, atracado en el Puerto y al que intentaron acceder. También lo intentaron con el Centro Comercial A Laxe y donde sí consiguieron entrar (sólo una minoría) fue en la Estación Marítima, aunque la actuación policial impidió que el inmueble fuese asaltado. Con la calle abarrotada de gente que acudía a sus puesto de trabajo, jóvenes que se dirigían a sus centros de estudio o mayores que paseaban tranquilamente, manifestantes y antidisturbios dieron comienzo a una guerra abierta que se prolongó hasta el mediodía. Montero Ríos, Ronda de Don Bosco, Marqués de Valladares, Colón, Urzaiz y Puerta del Sol quedaron arrasadas. Los viandantes se escodían en portales, cafeterías o cualquier establecimiento que estuviera abierto, nada fácil pues muchos locales echaron el cierre. Los conductores se armaron de paciencia porque apenas podían moverse y los más valientes intentaban huir de aquel infirno que se formó en el centro de la urbe. La movilización fue cogiendo intensidad conforme avanzaba la mañana y uno de los momentos más álgidos tuvo lugar en las inmediaciones del Concello. Las estrechas calles que rodean el edificio estaban llenas de gente, entre trabajadores del metal, policía, periodistas y vecinos que se refugiaban en sus viviendas. Piedras de gran tamaño, de los huelguistas, y pelotas de goma, de los antidisturbios, volaban a gran velocidad. De allí se desplazaron por Camelias hacia Beiramar, donde, un día más, volvieron a vivirse los momentos más duros, con violentos enfrentamientos, carga policial y destrozo de mobiliario urbano. Esta sexta jornada de huelga, que la próxima semana se convertirá en indefinida, se saldó con más de una veintena de heridos. Un total de 20 huelguistas (entre ellos el portavoz de la CIG Antolín Alcántara) resultaron dañados por el lanzamiento de pelotas de goma y piedras. Según informaron los sindicatos tres tuvieron que ser atendidos en centros hospitalarios (uno recibió nueve puntos de sutura en una oreja). La Policía informó de que tres agentes resultaron lesionados por ‘golpes provocados por el impacto de diversos objetos’ y también fueron asistidos en centros sanitarios. Hay más. Porque hubo quien no participó en la batalla y, sin embargo, sufrió sus consecuencias. Un ciudadano recibió el impacto de una pelota de goma en un costado en la calle Carral y hubo dos periodistas heridos, uno con un fuerte dolor de oído (hubo traca de petardos) y otro con una quemadura en un muslo provocada por una bomba de palenque que estalló cuando estaba grabando las imágenes frente a Barreras.

Campo de batalla de la huelga del metal. Las inmediaciones de Barreras con manifestantes lanzando piedras y tornillos y protegiéndose con tablones de madera. La policia, en la rotonda, y en una esquina encañonando sus armas que disparan pelotas de goma. f
Campo de batalla de la huelga del metal. Las inmediaciones de Barreras con manifestantes lanzando piedras y tornillos y protegiéndose con tablones de madera. La policia, en la rotonda, y en una esquina encañonando sus armas que disparan pelotas de goma.


Infiltrados

La Policía habla de la existencia de ‘infiltrados’ entre los manifestantes y los sindicatos parecen reconocerlo al negar la participación de los trabajadores del metal en el intento de ‘toma’ del ‘Independence of the Seas’. Todos se refieren a los autores de los actos vandálicos como ‘una minoría’, que está generando una mala imagen de Vigo, como urbe conflictiva.

Grandes barricadas de fuego en Barreras, el astillero preferido de los huelguistas

Beiramar volvió a ser la zona de la ciudad donde se produjeron los enfrentamientos más duros. Justo delante de Barreras, un día más los huelguistas montaron una gran barricada con un carro de madera, palets y neumáticos, lo que provocó una gran humareda. Por supuesto hubo lanzamiento de piedras y tornillos gigantes, a los que los policías respondieron con pelotas de ping-pong y de goma. La persecución entre los agentes y los manifestantes duró más de una hora por las inmediaciones del astillero y en la batalla también se vio inmerso el numeroso grupo de periodistas que realizaba su trabajo. Hasta en dos ocasiones se tuvieron que refugiar en varios establecimientos de la zona, después de ser intimidados por los antidisturbios con sus armas. La jornada de huelga (la más dura de las seis que hubo en las dos últimas semanas ) puso s u punto y final en el astillero Barreras, donde los sindicatos hicieron una asamblea y donde los trabajadores del metal corearon consignas como ‘El metal unido jamás será vencido’ o ‘Policía asesina’. Como colofón, gran traca de petardos.

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