Martes 22 de mayo de 2012
última actualización: 12:44
última actualización: 12:44
Última hora:
Vigo ardió. Vigo tembló de miedo. Vigo quedó destrozado. Durante cuatro horas la ciudad estuvo ‘tomada’ completamente por los huelguistas del metal, por unos cuantos manifestantes que a las 9.30 de la mañana parecieron volverse fuera de sí y dejaron a la ciudadanía atemorizada. Era fácil saber dónde se encontraban. Sólo hacía falta seguir el rastro de contenedores quemados, papeleras volcadas, mesas y sillas de cafeterías en medio de la carretera, vallas tiradas y numerosísimos trozos de adoquines, piedras y tornillos gigantes que se encontraban en las calles.

Fueron madrugadores y a los primeros que sorprendieron con sus temerosos actos fue a los miles de cruceristas que se encontraban en el ‘Independence of the Seas’, atracado en el Puerto y al que intentaron acceder. También lo intentaron con el Centro Comercial A Laxe y donde sí consiguieron entrar (sólo una minoría) fue en la Estación Marítima, aunque la actuación policial impidió que el inmueble fuese asaltado. Con la calle abarrotada de gente que acudía a sus puesto de trabajo, jóvenes que se dirigían a sus centros de estudio o mayores que paseaban tranquilamente, manifestantes y antidisturbios dieron comienzo a una guerra abierta que se prolongó hasta el mediodía. Montero Ríos, Ronda de Don Bosco, Marqués de Valladares, Colón, Urzaiz y Puerta del Sol quedaron arrasadas. Los viandantes se escodían en portales, cafeterías o cualquier establecimiento que estuviera abierto, nada fácil pues muchos locales echaron el cierre. Los conductores se armaron de paciencia porque apenas podían moverse y los más valientes intentaban huir de aquel infirno que se formó en el centro de la urbe. La movilización fue cogiendo intensidad conforme avanzaba la mañana y uno de los momentos más álgidos tuvo lugar en las inmediaciones del Concello. Las estrechas calles que rodean el edificio estaban llenas de gente, entre trabajadores del metal, policía, periodistas y vecinos que se refugiaban en sus viviendas. Piedras de gran tamaño, de los huelguistas, y pelotas de goma, de los antidisturbios, volaban a gran velocidad. De allí se desplazaron por Camelias hacia Beiramar, donde, un día más, volvieron a vivirse los momentos más duros, con violentos enfrentamientos, carga policial y destrozo de mobiliario urbano. Esta sexta jornada de huelga, que la próxima semana se convertirá en indefinida, se saldó con más de una veintena de heridos. Un total de 20 huelguistas (entre ellos el portavoz de la CIG Antolín Alcántara) resultaron dañados por el lanzamiento de pelotas de goma y piedras. Según informaron los sindicatos tres tuvieron que ser atendidos en centros hospitalarios (uno recibió nueve puntos de sutura en una oreja). La Policía informó de que tres agentes resultaron lesionados por ‘golpes provocados por el impacto de diversos objetos’ y también fueron asistidos en centros sanitarios. Hay más. Porque hubo quien no participó en la batalla y, sin embargo, sufrió sus consecuencias. Un ciudadano recibió el impacto de una pelota de goma en un costado en la calle Carral y hubo dos periodistas heridos, uno con un fuerte dolor de oído (hubo traca de petardos) y otro con una quemadura en un muslo provocada por una bomba de palenque que estalló cuando estaba grabando las imágenes frente a Barreras.
