Sábado 13 de marzo de 2010
última actualización: 04:04
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Fue toda una batalla campal la que protagonizaron ayer los manifestantes del metal y los antidisturbios. Todo empezó en Camelias, con el vuelco de prácticamente todos los contenedores de la calle y la quema de varios. En Praza América la Policía rodeó la fuente para disuadir a los huelguistas y estos huyeron despavoridos hacia portales o establecimientos. En Beiramar hubo barricadas de fuego y lanzamiento de tornillos y piedras.

Contenedores quemados.
Camelias fue una de las calles más perjudicadas en la jornadade huelga de ayer. Los manifestantes tiraron prácticamente todos los contenedores que se encontraban a su paso, dejando una gran cantidad de basura en la calzada, y prendieron fuego a varios de ellos. La Policía les seguía el rastro en sus furgonetas, muchos comercios cerraron sus puertas por miedo a ser invadidos y los viandantes contemplaban atónitos una estampa para olvidar.
¡Paciencia!
Los contenedores fueron los que más sufrieron la locura de algunos manifestantes. Los arrastraban, volcaban, apedreaban y, en algún caso, quemaban. Muchos empleaban pañuelos para cubrirse el rostro y evitar ser reconocidos por la Policía. Hasta cuatro contenedores ardieron ayer (cada uno cuesta 1.000 euros) y 130 tuvieron que ser recolocados. Los que pagaron, y mucho, las consecuencias de la movilización fueron los conductores y viandantes, que se encontraban por prácticamente todas las calles de la ciudad vallas tiradas que entorpecían su paso y mobiliario urbano destrozado. Los huelguistas recorrieron Colón, Urzaiz, Gran Vía, Praza de España, Praza do Rei, Camelias, Praza América, Calle Coruña y Beiramar y cortaron el tráfico en todas ellas, causando un gran caos circulatorio que provocó colas kilométricas de coches y numerosas discusiones entre conductores. Los trabajadores del metal de la provincia volverán a reunirse hoy a primera hora de la mañana en los principales astilleros para preparar el ‘tour’ que les llevará por todo Vigo.
Huida de la Policía.
Los huelguistas tuvieron que echar a correr cuando los antidisturbios comenzaron a dar vueltas con sus furgonetas en Praza América para disuadirlos. Algunos viandantes que se encontraban en la zona también emprendieron la huida por miedo a ser alcanzados por los vehículos y por los objetos que lanzaban los manifestantes. El centro comercial se llenó de gente que buscaba refugio.