Viernes 3 de septiembre de 2010
última actualización: 07:44
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La Autoridad Portuaria ha decidido colocar al Plan Nouvel en un cajón y optará por otras soluciones para ampliar con urgencia la capacidad de las terminales ante el incremento del tráfico de cruceristas, el único que crece en plena caída de la actividad portuaria. La presidenta Corina Porro ha dado instrucciones para concentrar todos los esfuerzos en búsqueda de soluciones transitorias a corto plazo y orillar este ambicioso programa encargado por Abel Caballero cuando estaba al frente del Puerto. Ni siquiea la versión reducida presentada por Jesús Paz, el antecesor de Porro, resulta una solución adecuada.
La propia Corina Porro reconoció el pasado viernes, tras el consejo de administración portuario, que el Nouvel supondría en el mejor de los casos esperar cinco años antes de contar con un muelle en condiciones de recibir hasta tres grandes buques de pasaje, un tiempo que se considera excesivo. El Nouvel, según los cálculos realizados por la Autoridad Portuaria, supondría una inversión estimada en unos 300 millones de euros en la totalidad de actuacio-nes contempladas por el plan, cantidad que ahora mismo no se podría asumir más que con fondos europeos o endeudando a la institución. Centrarse en tan sólo una parte, alargar el muelle de trasatlánticos Alberto Durán (de 600 metros de longitud) en otros 450 metros, supondría la inversión de unos 60-80 millones de euros, según los números realizados por los técnicos portuarios y cinco años de obras incluyendo la planificación, impacto ambiental, licitación y construcción. Excesivo para las urgencias de la ciudad en este sector del turismo.Además, la nueva presidenta portuaria tampoco está de acuerdo con la construcción de la ambiciosa torre de comunicaciones en el extremo de esta terminal, ya que entiende que sería un gasto excesivo para crear un edificio de oficinas y servicios que tendría que construir otra Administración. Inicialmente, Nouvel planteó levantar una torre (El Menhir, la denominaba) similar a la Agbar, que ahora mismo es uno de los símbolos de la nueva Barcelona. En el diseño definitivo, a petición del Puerto, se redujo la longitud del muelle, recortándolo a la mitad, y también se modificó el uso del edificio emblemático, que pasaba a utilizaciones propiamente portuarias, para comunicaciones, Capitanía Marítima, Salvamento y otros.Lo cierto es que este año están prevista 110 escalas con unos 230.000 cruceristas a bordo, un incremento de pasajeros del cinco al diez por ciento, pero Vigo no puede crecer más por falta de terminales adecuadas. Según se indicó en la reciente asamblea celebrada en la ciudad por Europe Cruise,la organización que agrupa la mayoría de puertos atlánticos, el sector del turismo marítimo no muestra síntomas de debilidad y ahora mismo la ruta por el Atlántico europeo es ya la quinta a nivel mundial.Es más, dicha ruta cuenta actualmente con amplias posibilidades de seguir ganando terreno, sólo por detrás del Caribe, Mediterráneo, Báltico y Alaska, que son actualmente las cuatro más importantes.