Sábado 31 de julio de 2010
última actualización: 21:43
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El chef madrileño contó ayer a los alumnos de Empresariales algunos ingredientes del éxito, como el diseño y la creatividad, acompañados del esfuerzo y el conocimiento.
Tiene 38 años y cuenta con una impresionante trayectoria, que le ha llevado por medio mundo. En 2004 preparó la cena de gala previa al enlace de los Príncipes de Asturias.

Paco Roncero está considerado como uno de los mejores cocineros españoles dentro y fuera del país. Ayer ofreció una conferencia sobre ’la gastronomía española y su diferenciación a través de la creatividad’ a los alumnos del máster de comercio internacional de la Escuela de Empresariales. Una estrella en la Guía Michelín, dos soles en la Guía Campsa, Chef L’Avenir por la Academia Internacional de Gastronomía y numerosos premios avalan la trayectoria del discípulo más aventajado de Ferrán Adriá.
La cocina española está haciendo de embajadora de España en el mundo. ¿Qué imagen tienen de nosotros?
Una imagen fantástica, hay que aprovechar ese tirón que tenemos para seguir evolucionando y desarrollándola. Es verdad que es una cocina de vanguardia pero también se basa en el producto y ahí sí somos líderes indiscutibles.
Estamos acostumbrados a ver una cocina muy sofisticada, ¿va a durar siempre?
Esa cocina está basada en un producto y sin eso no hay nada. Es cierto que el menú degustación del Casino son 27 platos y hay cosas que son más o menos de producto, más o menos de técnica, al final todo tiene que ser como cuando amueblas una casa, con una coordinación, ser coherente y dentro de un contexto tener un poco de todo.
Aparte del producto, ¿qué otras cosas hacen falta?
Mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucha preparación. Es vital tener mucho conocimiento y mucha coherencia a la hora de elabofrar tus platos tanto a nivel de cocina tradicional como de cocina de vanguardia.
¿Qué representó para usted Ferrán Adriá?
Yo llevo trabajando con él desde el año 98 e indudablemente que hizo cambiar mi vida a todos los niveles, a nivel gastronómico sobre todo, luego me ha dado pie a conocer muchas cosas que probablemente no hubiera conocido sin él.