Martes 22 de mayo de 2012
última actualización: 12:20
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La concejala del PP Lucía Molares se convertirá hoy mismo en la primera delegada, o ’superdelegada’, de la Xunta en Vigo al ser nombrada por el presidente Alberto Núñez Feijóo en el Consello de Goberno de hoy. Molares, viceportavoz municipal de la oposición, tendrá también que dejar la Corporación para asumir un puesto que da a Vigo un rango superior en la Administración gallega: habrá cinco delegaciones territoriales, tres en las provincias de A Coruña, Lugo y Ourense y otras dos para el territorio de Vigo y Pontevedra, sin relación subordinada entre sus titulares.
En principio, gestionará las delegaciones implantadas en la ciudad, entre ellas las provinciales de Xustiza, Facenda, Industria, Traballo y Pesca, ocupándose de la coordinación de todas las áreas. Hasta ahora, había un delegado por departamento.
La designación de Lucía Molares no ha sorprendido y responde por completo al perfil que el propio Núñez Feijóo fijó: tie ne categoría de funcionaria y al mismo tiempo cuenta con un claro perfil político, marcado durante los dos últimos mandatos municipales. Molares ha sido delegada provincial del Sergas, ha estado en la dirección del Consejo Superior de Deportes y al frente de los departamentos municipales de Turismo, Comercio y Deportes, en los tres casos con una buena gestión. En Deportes logró duplicar en tres años las subvenciones a los clu bes de élite de Vigo. También dejó hecho el Plan de Turismo. Según señalaron fuentes de la Xunta, que Lucía Molares haya estado en las tres administraciones públicas ha jugado a su favor por la experiencia acumulada en las distintas responsabilidades durante estos años.
Lo cierto es que su nombre también sonó y mucho para la presidencia de la Autoridad Portuaria, hasta el punto de que era la persona que Feijóo pensó en primer lugar colocar en el cargo hasta que Corina Porro lo reclamó para sí, con éxito. Para Vigo, la nueva superdelegación supone un paso más para su equiparación con las capitales como única excepción en el reparto administrativo de la Xunta. El gobierno de Pontevedra, formado por BNG y PSOE, votó en un reciente pleno su oposición formal a crear el delegado de Vigo como figura propia, sin vinculación con el pontevedrés.