Martes 22 de mayo de 2012
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La Escuela de Idiomas acogió una exhibición de cómo vestir el traje japonés

La segunda jornada del ciclo ’Oriente Exprés’, organizada por la Escuela de Idiomas, contó Eiko Kishi, psicólogoa y profesora en Misho-ryu de Ikabana, que descubrió los secretos del quimono en un país donde vestir el traje tradicional es un arte.
Actualmente, una mujer de mediana edad y de clase media tiene en su armario un mínimo de siete quimonos: ’Antes del matrimonio, la futura esposa debe incluir en su dote estos trajes, tanto para verano como para invierno, así como para vestir a diario y para las ceremonias especiales’, afirmó Kishi, resaltando el avance de la moda, que puso a disposición de las japonesas quimonos de prêt a porté, ’de tejidos tan cómodos como el algodón o la lana, que se pueden lavar en la lavadora’. El quimono tradicional es de seda natural y se pasa de generación en gene ración; según la ponente japonesa, para lavarlo había que descoserlo, tratarlo a mano con productos especiales y tenderlo sobre un armazón de bambúes que mantenga su forma: ’Intentaban ensuciarlo lo menos posible, usaban ropa interior lavable y cubrían el cuello con tela protectora: nunca iba pegado al cuerpo; ahora es más fácil porque hay tintorerías especializadas’, declaró.
Hay quimonos de muchas clases y para todas las situaciones: ’El de boda es un traje muy especial, totalmente blanco con peluca y cubierta de velo también blanco, simbolizando la pureza; tras la ceremonia, la novia se cambia y se viste como un miembro más de su nueva familia’, señaló Eiko Kishi, y puntualizó otra coincidencia con Occidente en la elección del negro para los trajes de luto.
El estado civil de la mujer también condiciona el diseño: las solteras llevan manga larga y colores muy vivos, en contraposición, las casadas visten manga corta y tonos discretos.