Francisco Vallejo Pons (Es Castell, Menorca, 1982), uno de los más talentosos ajedrecistas españoles de todos los tiempos, regresó el pasado fin de semana a Vigo para jugar varias partidas simultáneas organizadas por la Escuela Kasparov-Marcote (Cemar), donde comenzó a formarse en este deporte a los once años de edad. Gran Maestro Internacional, Vallejo ha representado a España en cuatro olimpiadas de ajedrez, se ha situado entre los veinte mejores del mundo y en 2006 venció al número uno, Vaselin Topalov, en el Torneo de Linares. Antes de irse respondió a este cuestionario por correo electrónico.

Francisco Vallejo, el pasado domingo, en el aeropuerto de Peinador. Foto: marta brea
—Creo que llegó a Vigo con once años, ¿cuál es su primer recuerdo de la ciudad y cómo ve ahora aquellos primeros tiempos?
—Cuando llegué a Vigo para ingresar en la Escuela Internacional Kasparov-Marcote venía con mucha ilusión, debo reconocer que fue un esfuerzo muy duro separarme de mi familia tan joven, pero creo que los años venideros han demostrado que valió la pena.
—Ha participado en cuatro olimpiadas de ajedrez, ¿con cuál se queda?
—Sin duda, con la última. Fue mi mejor resultado individual, ya que gané una medalla, empatamos con Rusia en la última ronda y nos quedamos tan sólo a medio punto de haber hecho historia con la mejor plaza de España en una Olimpiada.
—Fue el primer español en ganar al número uno del mundo, Topalov, ¿qué sintió entonces y qué supuso esa victoria para su carrera?
—Sólo puedo decir que fue un boom mediático, pero aparte de eso, lo considero una gran partida de entre las mil que he jugado como profesional.
—¿Cuál ha sido la partida más complicada de su vida?
—Es muy difícil mencionar una sola partida, porque cada una es un mundo y todas suelen ser realmente complicadas . Como anécdota podría mencionar la liga gallega jugando con el Marcote, los viajes desde Mondariz a Lugo o pueblos lejanos. Con mi tendencia a marearme, conseguía que las partidas fuesen más duras que de costumbre.
—En una entrevista dijo que, de ser una pieza de ajedrez, le gustaría ser el rey negro, ¿por qué?
—He dicho tantas cosas... muchas ni me acuerdo, muchas no las entiendo. No soy de los que se obcecan con una postura... Y, de hecho, no me gusta demasiado discutir, así que si quieres, a ti te digo el rey blanco... y todos contentos.
—También he leído que querría que el mundo del ajedrez fuese una democracia real, ¿a qué se refería?
—En general, creo que unos pocos conservan muchos privilegios, pero esto no pasa sólo en el ajedrez, ni mucho menos.
—De no ser ajedrecista, ¿qué le hubiera gustado ser?
—En mi etapa de formación, entre los once y los diecisiete años, en el colegio Cemar ya estaba decidido a jugar a ajedrez. Pero si esto no hubiese sido posible, supongo que me hubiera decantado por Filología inglesa o INEF.
—¿Hasta dónde espera llegar en el ránking mundial?
—Sinceramente, no tengo ni la más remota idea. Hace seis meses, en medio de tan mala racha, hubiese pensado que quizás no volvería a los 20 primeros. Siempre he pensado que tengo conocimientos y talento para aspirar a todo, pero con eso no basta. Hay que demostrarlo partida a partida con mucha humildad y esfuerzo.
—Se ha definido como un jugador sólido, ¿cómo ha evolucionado su juego con el paso de los años?
—En mis primeros años en la Escuela internacional KasparovMarcote era un jugador de estilo.
—¿Cree que el nivel del ajedrez ha subido en el mundo tras la incorporación de países como China o India?
—De momento aportan pocos torneos de primera fila, pero está claro que es una buena noticia su interés por el ajedrez. Por otro lado, el ajedrez es un caos, y no parece que eso vaya a cambiar a corto plazo.
—Unlibro que le haya marcado y uno que esté leyendo ahora.
—’El Tao de la Salud , el sexo y la larga vida’, de Daniel Reid. Actualmente estoy terminando la continuación de ‘Los Pilares de la Tierra’, de Ken Follett, ‘Un mundo sin fin’.
—Qué tipo de música escucha?
—Con la música intento ser como con la comida, escucho de todo, pero que sea de buena calidad. Entre mis favoritos están Fito y los Fitipaldis o Linkin Park.
—La última película que le haya gustado.
—’Vicky Cristina Barcelona’, de Woody Allen.
—¿Cuantas horas dedica diariamente al ajedrez?
—Últimamente juego torneos casi todo el tiempo, así que se podría decir que en torno a cuatro o cinco horas. Aunque me he tomado unas minivacaciones en el Cemar, donde tantos años estudié. Estaba bajo mínimos de energía.
—¿Qué cualidades debe tener un buen jugador?
—Capacidad de estudio, perseverancia, carácter, sangre fría...
—¿Quiénes han sido sus maestros y el que más admira?
—Guillem Simó, Pep Suárez, Jaume Villalonga, Pablo Glavina y tantos otros. Sinceramente, creo que el entrenador más importante es aquel que en tu niñez sabe hacerte amar el ajedrez.