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Los empresarios de salas de fiesta y discotecas minimizan el papel de la crisis entre los factores que han desencadenado el cierre de la mitad de locales desde 2000. El botellón, el incumplimiento de los horarios de cierre, la ley del tabaco y los controles de alcoholemia, sin contar con el vacío legal en el que se mueven los porteros de discoteca son, para la patronal, los grandes problemas del sector. En los dos últimos años el sector, en el que los cierres han aumentado un 20%, sufre pérdidas anuales del 30% que no se han traducido en estrategias generales ya que los locales asociados trabajan con una gran autonomía.
’Sólo nos faltaba la crisis’, concluye Samuel Pousada, presidente de la Federación Gallega de Empresarios de Salas de Fiesta y Discotecas, ante un sector ’machacado por el incumplimiento de las normativas y el botellón’. En la calle, el que más y el que menos admite que el negocio del ocio nocturno va mal, pero muchos menos que han tenido que recurrir a pagar a chicas figurantes (universitarias amigas de las camareras, en su mayoría) para atraer a la clientela masculina. Nada queda de la movida (Kremlim, Ruralex, Propaganda) ya que desde el año 2000 han desaparecido, según la patronal, la mitad de los locales nocturnos, incluída, hace tan sólo un año, la mítica Nova Olimpia. ’La clientela de edad elevada es la más fiel’, se lamenta Pousada.
Con una situación ’asfixiante’ desde hace ocho años, en los últimos dos los cierres de locales han aumentado entre un 15 y un 20% y proliferan los locales vacíos sin alquilar. La crisis, explica Pousada, es sólo la puntilla a problemas estructurales del sector ’mucho más importantes’, sin subestimar el dato de que desde hace dos años los ingresos se han reducido a la mitad, a un ritmo de casi el 30% por año, ’obligando a cerrar locales y prescindir de personal’.
Los jinetes del Apocalipsis del negocio son el botellón; el incumplimiento de horarios ’y los locales sin licencia que se hacen pasar por discotecas’, apunta Pousada, la ley del tabaco, que ha ayudado a esa reducción de clientela de entre el 20 y el 30% y, es la última, la polémica sobre la violencia empleada por los porteros de discotecas (caso Ussía), que ha provocado que Interior negocie una regulación para mejorar la seguridad.
Pousada admite que ’nosotros somos un sector mucho menos sensible a la crisis’ de la misma manera que ’ no nos benefició la bonan za económica de hace unos años’. La gente que sale, sigue saliendo, pero ’en vez de dos copas, consume una; eso es poco importante en caja’. Eso sí, recalca Pousada, el consumo ’de alcohol y sustancias prohibidas crece fuera de los locales’ por lo que concluye que el ahorro no va por ahí.