última actualización: 18:08
Era el Octavio, hasta el pasado sábado, un equipo que presumía de buen juego y de pelear cada partido. Sin embargo, el susto que le dio el Almería cambió tal apreciación, aunque cayese otra victoria. Hoy, los pupilos de Quique Domínguez tratan de reencontrarse, pero deben hacerlo ante un poderoso rival herido, el Arrate.
Que no hay rival pequeño le debería de haber quedado claro a la plantilla del Pilotes Posada el pasado sábado, cuando el humilde Almería la asustó. Por eso, el técnico rojillo, Quique Domínguez, ha prohibido a sus jugadores mirar la clasificación en los días previos a la visita a Eibar. Porque los números del Arrate empujan, una vez más, al exceso de confianza. El conjunto eibarrés no pasa por su mejor momento a pesar de que vive la temporada de su debut europeo con su presencia en la Copa EHF. De hecho, el pasado fin de semana se impuso en su primer choque continental ante el Kolubara serbio (28-31). Sin embargo, ésa es la única buena noticia de los vascos, ya que en la Asobal sólo han podido sumar una victoria —eso sí, contra el Ciudad Real— y dos empates en diez encuentros, lo que los ha llevado a la décimo tercera posición. Aun así, el conjunto académico se mentalizó en los tres días que ha tenido para preparar este encuentro en que debe volver a su mejor versión si quiere regresar con los dos puntos y la Copa del Rey todavía más en el bolsillo. Y no tendrá excusas de bajas, porque la única ausencia en el desplazamiento fue la del húngaro Bozse, habitual descarte técnico aunque ahora se encuentre lesionado. Es de esperar que el entrenador recupere al completo las hechuras de su equipo base, después del amago de descanso —obligado en algunos casos— de la última jornada. Aunque bien es cierto que el teórico banquillo está ganando peso en las últimas semanas, con casos como Polakovic o Sudzum. Mientras, el Arrate tratará de que su máquina empiece por fin a funcionar con normalidad. La primera línea formada por Jurkiewicz, Kobin y el ex académico Cutura pasa por ser su principal arma, bien acompañada desde la portería por el veterano Malumbres, que acaba de estrenar internacionalidad. Nombres que no se acomodan a los números. De ahí que toda precaución sea poca.