Xulio Calviño fue concejal de Educación con Carlos Príncipe y durante unos meses ocupó Tráfico con otro alcalde, Ventura Pérez Mariño. Repite con un tercer regidor, Abel Caballero, al frente de un departamento que asegura querer. ‘Tenía una espinita del gobierno de Pérez Mariño, porque fui concejal de Tráfico muy pocos meses, así que tuve que convencer al PSOE de mantener esta concejalía, que nadie quería porque al parecer es muy poco política’, explica.
-Vigo está abierto en canal con las obras de los aparcamientos y las humanizaciones. ¿Qué hacemos con el coche?
—En muchos casos, dejarlo en casa. Es lo que aconsejaría: todos lo que tengan claro que pueden utilizar transporte público, que lo hagan, porque será mejor que buscar aparcamiento. Claro que no se lo podemos decir a todos los vigueses porque el autobús no funciona todo lo bien que nos gustaría y habrá vigueses que no pueden dejar su coche. A estos les recomiendo que vayan pensando en utilizar parkings de pago. No hay otra solución.
—Con tantas obras a la vez, ¿es posible hacer una planificación coherente de circulación?
—En primer lugar, estoy orgulloso de que haya tantas obras y de que confíen en que desde el departamento de Tráfico podemos llevar el asunto aceptablemente bien sin crear gravísimos problemas que nos obligarían a replantear el plan de obra, que funciona aceptablemente bien. No voy a cometer el error de decir que el tráfico está fenomenal, pero los estudios nos dicen que pese a las obras, el funcionamiento del tráfico se mantiene en términos aceptables, lo que es una satisfacción.
—¿Hay un repunte de los atropellos o es coyuntural?
—El número de accidentes cayó pero hay preocupación porque aumentan los atropellos, aunque el número de accidentes en paso de peatones no ha crecido. Con todo, vamos a tomar medidas en la nueva concesión de señalización vertical y horizontal, más visible, y vamos retirar en lo posible los contenedores de las proximidades de los pasos de peatones.
—Hace unos días, su departamento dio unos datos donde se constata una reducción del número de coches por la calle. ¿Ya sabe por qué?
—Hay una disminución significativa y eso siempre es importante. Creo que parte es por la mejoría del transporte público y también en parte por las obras y no excluyo la crisis económica y el precio de la gasolina. Y además me gusta pensar que hay una mayor concienciación.
—¿Apuesta por carriles-bici o cree que Vigo es imposible para las bicicletas?
—De momento hemos parado el servicio de alquiler de bicis: queremos dar una serie de pasos acerca de la bici en la ciudad antes de meternos de lleno en este asunto, porque me vería afectado si hubiera accidentes. Aunque tenemos el proyecto parado no excluyo, sino todo lo contrario, el uso de bici en la ciudad, con carriles desde el puerto a la playa y por el Lagares, creo que hay que avanzar por ahí, pero por desgracia ahora no puede ser prioritario por el estado de las calles.
—¿Está satisfecho por ser concejal de Tráfico, que siempre parece la más fea del baile?
—Estoy encantado, de verdad, disfruto y me encanta. Creo que es una concejalía vital, una de las que marcan el funcionamiento del gobierno local para bien o para mal. Además, creo que hay muchos mitos que son falsos: no es verdad que el multamóvil perjudique electoralmente; al contrario está bien aceptado por los vigueses que se cumplan las normas. La próxima lucha, contra la doble fila.
—En el pasado se planteó un metro ligero e incluso la Xunta prometió un estudio de viabilidad del que nada se sabe. ¿Lo ve viable?
—Confío en que antes de que finalice el período de mandato la Consellería de Política Territorial por lo menos haga público los dos estudios que ya tiene sobre Vigo y A Coruña. Ambas ciudades tienen estudios con previsiones para medio plazo, pero no está descartado ni mucho menos ese metro que yo no quiero llamar ligero, porque tendría una parte en superficie y otra subterránea, priorizando soluciones llamativas. Espero que se pueda plantear en serio en los próximos cuatro años, con plazos cuya financiación no se puede ahora garantizar. Pero sí se puede avanzar en este proceso desde ya.
—Entonces, ¿cree que habrá algún día un metro?
—Estoy totalmente convencido de que en el próximo período legislativo tiene que plantearse, porque el crecimiento de Vigo y sus necesidades nos obliga a afrontar proyectos de este calado. Es cierto que se trata de una inversión enorme a medio y largo plazo, pero estoy convencido de que es la solución y que Vigo tendrá metro.
—Otro cambio en la circulación se produjo cuando se instalaron radares fijos por toda la ciudad. ¿Funciona el sistema?
—Desde luego. Los que están instalados en el túnel de Beiramar son los que mejor comportamiento tienen en cuanto a sanciones y regularización de la circulación porque un accidente allí provoca un tremendo problema de tráfico y así se reduce el riesgo, porque los conductores circulan a la velocidad indicada. Hay que felicitar al anterior gobierno local por conseguir los radares fijos, porque no todas las ciudades lo han logrado. Han ayudado mucho, desde luego.