última actualización: 23:50
Después del inolvidable ‘Prestige’ y del unánime y sentido ‘Nunca Máis’, cabía esperar un resurgir y perseverante espíritu en orden al quehacer político, social y económicos en sus diversos aspectos, capaz de actualizar toda la vida actualmente un tanto mortecina de nuestra Galicia, y lograr así un general bienestar hacia un deseado futuro de prosperidad generalizada.
Como antes señalo, parecía que a raíz del ‘Nunca Máis’ vendría una época de comunidad y hermanamiento político y social, trabajando todos en el logro de bienes materiales y espirituales, capaces de sobrevivir a los contratiempos, dificultades y trabajos que en el transcurrir diario afectan a la comunidad gallega y, siempre unidos y animosos, lograr una Galicia fuerte y próspera.
Las cosas no van siendo así, y es que se precisa evitar, o mejor dicho, ‘mezclar’, los problemas políticos, cualesquiera que ellos sean, y los propios de una sociedad disgregada pro las circunstancias, o separada por problemas muy complejos y, llegados al día de hoy, observemos las advertencias que diversos organismos oficiales, cajas de ahorro y cámaras de comercio nos vienen dando, y que son como faros que nos señalan cada uno de los puntos débiles de la economía, la educación, las bolsas de trabajo, la industria o el campo, y que, como punto principal de referencia, podemos contemplar, por ejemplo, el grave y masivo abandono de todo tipo industrial durante estos últimos años en Galicia.
Los tiempos son realmente difíciles en todo y para todos, pero si nos ponemos a trabajar, sin duda alguna, en forma metódica, constante y unida, conseguiremos una Galicia próspera en bienes y ricas virtudes.