última actualización: 22:27
Ya está todo preparado para la vuelta al colegio de los niños estadounidenses, la mayoría de los cuales llevarán en su mochila, además de libros, cuadernos y lápices de colores, un teléfono móvil con GPS, con el que sus padres quieren controlar sus movimientos.
Cerca del 60 por ciento de los adolescentes estadounidenses tienen su propio teléfono móvil, según un estudio de la compañía U.S. Cellular que hace saltar las alarmas porque cada vez son más los menores que entran en el mundo de las tecnologías móviles, y a edades más tempranas.
Pero además, ya no sólo son los niños los que piden tener su propio teléfono para emular a los mayores, sino que los padres han visto en los modelos de última generación, que incluyen GPS, una manera de controlar a sus hijos.
Estos teléfonos ofrecen un mapa en tiempo real de la situación del pequeño que permite a los padres ver dónde está o dónde ha estado. También tienen la opción de recibir una alerta si el chaval va más allá de los límites de un mapa previamente establecido.
En los próximos tres años, el 54 por ciento de los niños estadounidenses de entre 8 y 12 años tendrán su propio móvil, según datos de la empresa de investigación de tecnologías, Yankee Group, facilitados por el Centro de Medios y Salud Infantil.
Este Centro, dedicado al estudio del impacto de las nuevas tecnologías en los menores, advierte de los pros y los contras de tener móvil a edades tan tempranas porque, si bien se puede recurrir a ellos ante una necesidad, también pueden ser fuente de otros peligros.
Los expertos señalan que nadie duda de la importancia de poder localizar a los niños inmediatamente, pero advierten de que estas tecnologías pueden causar adicción, problemas de autoestima y de rendimiento escolar.
Además, alertan de que cada vez más adolescentes no pueden vivir sin el teléfono y el envío de mensajes a sus amigos es constante.