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El dirigente de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, abandonó sobre las 7.20 de esta mañana la prisión donostiarra de Martutene, donde se encontraba cumpliendo una pena de 15 meses de cárcel, y reiteró su apuesta por el 'diálogo y la negociación' para 'resolver el problema político que hay en este país'.
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Alrededor de las siete de la mañana, la abogada Jone Goirizelaia junto con los padres, la esposa y uno de los hijos de Arnaldo Otegi, accedieron a la prisión de Martutene para recoger al dirigente abertzale.
Pasadas las 7.20 horas, con buen aspecto -vestido con camisa blanca y pantalón vaquero- y sonriente, Otegi fue recibido en el exterior por un centenar de simpatizantes de la izquierda abertzale que coreaban gritos a favor de la amnistia para los presos vascos, entre los que se encontraban dirigentes como Tasio Erkizia, Arantza Urkaregi, Juan Mari Olano, el músico Fermin Muguruza o el ex secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga, con quién se fundió en un emocionado abrazo.
Tras recibir numerosos aplausos, abrazos y saludos emocionados, Otegi realizó una breve alocución ante los numerosos medios de comunicación congregados en la salida de la prisión, en la que el dirigente abertzale envió un 'personalísimo abrazo' a los 'todos los compañeros' presos y otro 'muy especial' a sus familiares que 'ayer hoy y mañana se desplazarán kilómetros para ver a los suyos en las prisiones'.
'PROBLEMA POLITICO'
Asimismo, en el plano político señaló que, 'hace 15 meses' le ingresaron en el centro penitenciario de Martutene y que 'hace 15 meses, como hace muchísimos años, por desgracia hay un problema político de fondo sin resolver en este país'.
'Ese problema sigue siendo real, es un problema que no se ha resuelto y considero personalmente que sólo se resolverá a través del diálogo y la negociación', vía por la que, a su juicio, 'este país tiene que conocer un escenario de paz y democracia que le permita decidir su futuro y, al mismo tiempo, dentro de ese proceso, liberar a todos los presos políticos vascos'.