última actualización: 23:25
El Zenit, campeón de la Copa de la UEFA, se impuso por 2-1 al Manchester United, campeón de la Liga de Campeones, y se adjudicó la Supercopa, en lo que supone un nuevo aviso de que está dispuesto a instalarse en la elite del continente.
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Sorprendente ganador de la UEFA la pasada temporada, el Zenit ha demostrado que los posibles temores que pueda albergar el Real Madrid o el Juventus, sus rivales en la fase de grupos, no son infundados.
El campeón ruso no es un equipo menor con fortuna, es un conjunto con calidad que cada vez se siente más potente y ha perdido el respeto a la aristocracia europea.
Lo hizo en la UEFA con el Bayern, al que goleó en la semifinal (4-0), y hoy zarandeó sin complejos al Manchester, al que metió en su frenético ritmo de juego.
Su técnico, el holandés Dick Advocaat, se permitió el lujo, incluso, de dejar en el banquillo a su estrella, Andrei Arshavin, para mostrar al mundo al portugués Danny, por quien ha pagado 30 millones de euros.
El Zenit no dio tregua al Manchester en toda una primera mitad en la que fue mejor, creó más ocasiones y terminó por marcar instantes antes del descanso, en un saque de esquina lanzado por el argentino Alejandro Domínguez, peinada hacia atrás por Igor Denisov y que introdujo en la meta Pavel Pogrebnyak.
El tanto premió, además, la labor del goleador ruso, máximo artillero de la pasada UEFA, que fue un incordio constante en el área inglesa.
El Manchester, mientras, no dejó más que la constatación de que, en ausencia de Cristiano Ronaldo, Carlos Tevez es su jugador más importante.
El equipo de Alex Ferguson vivió en ataque de la movilidad del 'Apache' y pudo incluso adelantarse en el marcador, si Wayne Rooney no hubiese desaprovechado una gran internada por la banda del atacante argentino, enviando el balón contra el cuerpo del meta Vyacheslav Malafeev (m.35).