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El hombre detenido como presunto autor de la muerte de la joven brasileña Aelica da Costa ingresó ayer por la tarde en la prisión de A Lama tras decretar la orden la jueza encargada del caso. Al arrestado le imputan un delito de asesinato. Manuel Darge llegó a los juzgados tranquilo, con la cara descubierta y un brazo vendado.

La jueza sustituta del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo decretó ayer prisión provisional, sin fianza y comunicada para Manuel Dorge, de 44 años, detenido por la muerte de la joven brasileña Aelica Da Costa, de 25 años, hallada muerta el pasado domingo en su domicilio de Travesía. Según confirmaron fuentes judiciales le fueron practicadas las diligencias previas aunque todavía quedan otras por realizar en relación a los hechos. Al marido, y presunto autor de los hechos, se le imputa un delito de asesinato, sin prejuicio de que, en función de las diligencias que quedan por practicar, se decida cambiar la calificación jurídica de la imputación. Por su parte, la Fiscalía también pidió prisión para el detenido, y también considera el delito de asesinato.
El imputado llegó a los juzgados pasadas las 9.00 horas y comenzó a prestar declaración cerca de las 13.00 horas, saliendo de las dependencias a las 14.27 horas con destino a la prisión pontevedresa de A Lama.
El detenido acudió a prestar declaración con su brazo derecho vendado y sin mostrar en ningún momento nerviosismo, tal y como sucedió en la noche del domingo cuando llegó a la pizzería de Canido y confesó a una de las empleadas del establecimiento que había matado a su mujer, tras lo que pidió a la joven que llamase a la Policía mientras él esperaba sentado a la patrulla.
El móvil del crimen: los celos
La joven brasileña Aelica Da Costa, de 25 años, fue encontrada sin vida sobre las ocho de la tarde del pasado domingo en su domicilio de la Travesía de Vigo, después de que sus dos hijos de 3 y 4 años avisaran a los vecinos de que ‘algo malo le pasa a mamá’ y, a su vez, estos llamasen a la Policía. La víctima fue golpeada repetidas veces en la cabeza con un ladrillo, que fue encontrado junto a su cuerpo, que yacía en medio de un gran charco de sangre. Todo parece indicar que la joven murió casi inmediatamente, tras recibir los golpes. El matrimonio y los dos hijos, uno de ellos fruto de una relación anterior del marido, habían llegado a Vigo procedentes de Brasil hace apenas dos meses. Él había regresado a su país de origen para obtener unos papeles que le permitieran su legalización en España, habiendo vuelto a la ciudad hace apenas quince días antes del trágico suceso. Los vecinos y conocidos de la pareja aseguraron, después del macabro hallazgo, que las discusiones eran frecuentes y que en esta ocasión habían comenzado a escucharse gritos el día anterior al asesinato. También afirmaron que el hombre ‘tenía un carácter difícil, decía palabrotas y solía beber’. El móvil del crimen, según fuentes de la investigación, pudieron ser los celos.